Normas y pautas que hacen mi vida un poco diferente ahora y que desearía que todos mis seres queridos entendieran.
Tal vez la frase pueda sonar un poco ruda ¿entonces, si somos tus amigos significa que no te entendemos? No. Simplemente hice una recopilación de algunas explicaciones que creo que son importantes para todos los que interactúan con misioneros de servicio.
1. Mi objetivo como misionera de servicio
Tal vez sea un poco complicado para otros entender por qué dejé mi vida cotidiana atrás para ser misionera de servicio. Por eso me gustaría que mis amigos pudieran saber lo que esto significa para mí.
“Nuestro objetivo es el de ayudar a los demás a venir a Cristo al servirles como lo haría el Salvador. Servimos de forma voluntaria en organizaciones benéficas, en funciones de la Iglesia y en la comunidad. Ministraremos en Su nombre a las personas individualmente, tal y como Él lo hizo, expresando Su amorosa bondad”.

2. Mi nombre ahora es Hermana Lima
Entiendo que las personas estén acostumbradas a llamarme por mi nombre de pila. Sin embargo, una forma de respetar mi llamamiento es refiriéndose a mí como hermana Lima.
Como se puede ver en mi placa (cuyo nombre es el más grande) Jesucristo es a quien represento. Y por eso es como si renunciara a mi identidad pasada para comprometerme a ser una representante de Cristo.
Mi nombre de pila es uno de los sacrificios en mi misión el cual hago con mucho gusto.
Sin embargo, entiendo que como misionera de servicio, al estar rodeada de personas que me conocían previamente por mi nombre de pila, puede ser difícil que los demás se acostumbren. Realmente no me gusta corregirlos, pero me siento muy agradecida cuando lo toman en cuenta.

3. Ya no escucho la música ni veo las películas que solía ver
Como misionera tengo algunas normas. Una de ellas es que solo puedo escuchar música que sea de la iglesia o que esté relacionada con los valores que vivo.
En cuanto a películas, solo se me permite ver películas familiares e ir al cine con mis padres. Tampoco se me permite ir a bailes. Puede ser diferente en otras misiones según los líderes de la misión.
Algo que no me gusta es que a veces las personas ponen justificaciones para que yo me acerque lo más posible al borde de romper mis normas y esto puede llegar a ponerme incómoda.

4. Estoy muy ocupada
Desearía poder tener la disponibilidad de tiempo para hacer planes con familia y amigos, pues tengo la bendición de seguir viviendo en mi casa como una misionera de servicio. Sin embargo la realidad es que tengo muchas actividades como parte de mi misión a lo largo de la semana y no me es posible hacer mucho.
Durante mi día de preparación tengo un poco más de tiempo, pero es al final de cuentas eso: un día de preparativos para mi semana, como lavar mi ropa, hacer comida, limpiar…
Aprecio mucho a mis seres queridos y tal vez me va a doler en ocasiones perderme de ciertas cosas, sin embargo, algún día mi misión terminará y podremos divertirnos mucho, por ahora mi tiempo es del Señor.

5. Comparar una misión de proselitismo con una misión de servicio puede ser doloroso para mí

Llene mi solicitud misional teniendo en mente una misión “como las demás”, es decir, de enseñanza.
Por razones personales, la respuesta a mi solicitud fue la de la oportunidad de tener una misión de servicio. Aunque comprendo que este es el plan que el Señor tenía para mí, ese momento yo no pude evitar sentir una especie de rechazo.
Espero que con el tiempo, esto sea menos y menos doloroso, pero con mi misión de servicio también llegó la imposibilidad de servir una misión de enseñanza.
En este caso, las comparaciones, tanto buenas como malas, me hacen sentir mal, porque me recuerdan aquello que yo nunca podré ser.
Por ejemplo, yo no tengo una compañera como las hermanas de misiones de proselitismo, pues mi compañera y yo solo nos vemos por videollamada para nuestro estudio de las escrituras y eso a veces me hace sentir sola.
También me incomoda que traten de abogar por mí, porque creen que merezco una misión normal, pues mi llamamiento fue extendido por un miembro del Quorum de los Doce Apóstoles, por lo que estoy segura de que vino por revelación divina.
6. Mi vida romántica tendrá que esperar unos meses y mi interacción con personas del sexo opuesto es un poco diferente.

Como parte de mi misión no se me permite salir en citas románticas o en cualquier cosa que parezca una cita. Tampoco puedo bailar en pareja ni abrazar o besar a personas del sexo opuesto.
Como la persona súper romántica y empalagosa que soy eso puede ser un poco extraño. Pero me estoy acostumbrado a saludar a mis amigos con un apretón de manos. Ya habrá momentos para los abrazos después de la misión.
7. Sigo siendo yo

Tal vez son muchos cambios, pero sigo siendo yo, con mi amor por Harry Potter, el maquillaje y los animales (y con mis manchas de comida en el bigote).
Soy una representante de Jesucristo y eso tal vez me hace querer ser mejor persona, más amorosa, humilde, obediente y servicial.
Pero sigo teniendo una gran gama de emociones y estados de humor. Mi amor por mis seres queridos es el mismo aunque tal vez un poco más porque como ahora represento a Cristo vale x2.
Agradezco mucho que las personas respeten mis normas y me ayuden a cumplir con mi misión. Es algo que significa mucho para mí. Y afortunadamente estoy rodeada de personas que más que cuestionar, se comprometen a respetar mis límites. Ese tipo de ayuda es invaluable para mí.

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