Siento que en tan solo un mes de mi misión he crecido y me he transformado en una mejor persona. Como dicen, la conversión más importante en la misión es la de uno mismo y realmente siento como me estoy convirtiendo en otra persona.
He tenido días muy difíciles en los que desearía no tener que hacer las asignaciones de mi misión, mas saber que estoy haciendo lo correcto es lo que me impulsa a salir adelante.
El 29 de mayo fue el cumpleaños de mi hermano Lalo y me siento agradecida de que mi misión me permitió estar con él. Él me ha enseñado mucho sobre cómo ser una misionera, pues él me dio el curso de preparación misional y me ha apoyado mucho en todo este proceso. Me siento muy agradecida de tenerlo en mi misión.Otra cosa positiva es que el 30 de mayo finalmente me dieron una computadora. A mi me había desanimado mucho que no pudieran prestarme una porque no me sentía cómoda viajando con mi computadora desde mi casa en el camión. La razón por la que no me podían prestar una era porque no me podían dar permiso de empleada ni de misionera mayor. Me hacía sentir triste que no hubiera un procedimiento para misioneros de servicio. Sin embargo los hermanos de sistemas me apoyaron mucho y finalmente me la entregaron. Por otro lado hice cosas interesantes en el departamento de comunicación, como poner en un sobre especial una invitación para el presidente de México, AMLO, para asistir al Concierto del Coro del Tabernáculo. También estuve en una reunión con la presidencia de Area en donde hicieron videoconferencia con líderes de la Iglesia a nivel mundial respecto a beneficencia, leyes y comunicación, incluyendo al Elder Holland, hijo del Apóstol Jeffrey R. Holland. Yo solo estuve ahí para tomar notas, pero todos fueron muy amables conmigo y cuando me presenté y dije que tenía dos semanas en la misión me dijeron «Bueno hermana, usted de seguro va a resolver todos nuestros problemas». Fue una broma, claro, pero creo que no me esperaba vivir este tipo de experiencias cuando pensé en servir una misión. Esta semana aprendí mucho sobre las vidas en la oficina en el CCM y me siento muy querida y apreciada por la hermana Chuy, por el hermano Abraham y el hermano Jonatan que me enseñan con mucha paciencia aunque me equivoque mucho. Sin embargo todavía me cuesta trabajo convivir con misioneros de enseñanza, porque al ver cómo ellos tienen sus compañeros me siento un poco sola. Esta semana fue el cumpleaños de mis abuelos maternos: mi abuelito Virgis y mi abuelita Michel. Ambos nacieron el 1 de junio. Y es el primer año que celebramos su cumpleaños sin que ellos estén porque mi abuelita murió en octubre del 2021 y mi abuelito en marzo del 2023. Sabía que sería un difícil en especial para mí mamá así que le di un regalito y muchos abrazos.Algo muy significativo fue que ese día me tocó ser obrera en el templo, de la misma forma en la que ellos fueron, pues ellos sirvieron desde que se dedicó el templo en CDMX hasta la pandemia. Uno de los selladores me platicó que el era gran amigo de mi abuelito Virgis. Y al estar ahí en la sala de sellamientos me sentí feliz de celebrar su cumpleaños ahí donde podía sentirlos a ellos.Me siento feliz de ser su legado y yo creo que ellos estarían orgullosos de mí.Algo que me gusta de la misión de servicio es que puedo ir al cine a ver películas infantiles con mis papás. Ese día vimos La sirenita y es la primera película en el cine que veo en la misión.Otra cosa linda de la misión es que puedo salir con mis papás de vacaciones. Este fin de semana estuvimos en Querétaro para celebrar el cumpleaños de mi abuelita paterna y para ir al baby shower de mi querida prima Lineth Tuve la oportunidad de interactuar con mi familia paterna como una misionera y estaba muy asustada, pero me gustó que respetaron mi llamamiento y fueron muy amorosos. Fuimos a un restaurante muy bonito llamado La HojaMi prima Lineth y su esposo Ivan. Fue un baby shower muy bonito y divertido. Estoy emocionada de conocer a la pequeña Ali.
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