




Finalmente llegó el jueves, cuando fue el primer Concierto del Coro del Tabernáculo en la Catedral Metropolitana de Toluca. Este concierto fue especial para el Consejo Interregioso de Mexico, por lo que no estaban invitados más que muy pocos miembros de la Iglesia. Sin embargo, el hermano Alfredo Alcántara me dijo que podía invitar a mis papás.
Ese día me fui a Toluca con el matrimonio Frandsen y con el matrimonio Searle y me sentí muy cuidada por ellos. Realmente siento que nos hemos vuelto grandes amigos.
Hicimos una pequeña parada al Centro Comercial porque la hermana Frandsen quería un vestido para la ocasión. Y fue divertido acompañarla y ser su traductora en la tienda.
Después llegamos a Toluca y resulta que esa no fue la única vez que acompañé a alguien de compras ese día (es cierto que Dios me preparó para la misión porque la compra de vestidos es un area en dónde tengo mucha experiencia) y es que el hermano Alfredo me presentó a su hija Dafne, quien venía de la escuela y también necesitaba un vestido.
Ella me pidió que la acompañara a tiendas de ahí del centro de Toluca a buscar algo y después de un rato encontramos el vestido como ella lo quería.
También estuve ayudándole a la hermana Frandsen con su equipo de fotografía.



Este vestido tiene una historia muy bonita. Cuando mi abuelita Michel falleció, mi abuelito Virgis me regaló algunos de sus vestidos y me dijo que me los probara. Me acuerdo mucho que cuando vió este me dijo que me quedaba muy bonito y que me hacía recordar a mi abuelita cuando era joven.
Este día por la mañana, decidí ponérmelo porque sabía que era un día importante, pero fue una gran coincidencia que fuera exactamente del mismo tono. De esta forma pude llevar al concierto a mi abuelito Virgis y a mi abuelita Michel, quienes tanto me apoyaban en mis esfuerzos por ser una misionera.
Cuando los miembros del coro llegaron yo me sentí inspirada a ayudarles a bajar del autobús y a saludarlos con la mano, cuando vieron que era misionera muchos de los miembros del Coro me saludaron con cariño y al notar que nuestros outfits se parecían incluso me pidieron tomarme fotos con ellos.
Más adelante ese día tuve una de las experiencias más especiales y sagradas de mi vida. Durante años yo he sido una gran fan del Coro del Tabernáculo. Y cómo iba con la hermana Frandsen que tomaba fotos y yo estaba ahí para escribir un artículo de prensa, nos dieron acceso hasta adelante durante su ensayo. Y tuve la increíble oportunidad de ver al coro en primera fila. Literalmente a solo un par de metros de mí. No había casi nadie en ese ensayo más que la presidencia de Área, algunos poquitos hermanos, staff del Coro, la hermana Frandsen y yo.
De repente me llegó un sentimiento muy especial a mi corazón que me conmovió hasta las lágrimas “A esto se refería el Señor cuando me dijo que tenía una misión especial para mí. Él quiere que yo sepa que él me ama y por eso ellos están aquí y yo estoy aquí”

Después de ver un poco del ensayo tuvimos que irnos a la Cena para los invitados VIP en donde pude platicar con una hermana de Church News de Salt Lake, ambas cubrimos el evento , ella me enseñó varias cosas y yo le ayudé un poco con el idioma y el contexto.

En la cena estuvo una representante del Gobernador, el Arzobispo de Toluca, entre otros líderes eclesiásticos y religiosos, quienes convivieron con la presidencia de Área y la presidencia del Coro. También estuvo Mariano Osorio. La cena fue acompañada de música de miembros de la Orquesta de la Manzana del Templo.


De esta parte no tengo fotos pero después, la hermana Frandsen y yo fuimos a comer. Comimos nuestra propia comida pero en la misma área que todos los miembros del Coro y la Orquesta. Habían puesto una especie de carpa gigante al lado de la catedral con mesas y baños portátiles de lujo.
Al convivir con ellos me di cuenta que son personas encantadoras y resulta que la hermana Frandsen conocía a varias. Cuando alguien hacía mención de la coincidencia del color de mi vestido la hermana Frandsen decía que era de mi abuela que murió por COVID así que mi abue llegó a los oídos de miembros del Coro.
También me di cuenta que muchos estaban enfermos, porque vi que estaban repartiendo medicina para la diarrea, las filas de los baños eran largas. Además el Elder Frandsen que es médico tuvo que llevarse a algunos a un hotel porque estaban muy mal y el Elder Searle estaba con él, también escuché que les tuvieron que mandar a lavar sus vestuarios. Me conmueve que a pesar de esos desafíos de salud ellos siguieron adelante con su presentación con la mejor actitud.

Al día siguiente me desperté súper cansada, todavía faltaba un ensayo y dos conciertos más. El viernes estuvimos arreglando algunas cosas de la cena VIP y más tarde por la noche fuimos al Auditorio Nacional en el auto del elder Frandsen a un ensayo del concierto. En este ensayo nos reunimos con los acomodadores del coro, entre ellos mi prima Casy a quien invité. Tuvimos la oportunidad de estar en el ensayo y ahí también vi a la hermana Chuy y al hermano Abraham de visas. Mi prima Casy se veía muy feliz porque a ella le encantan los conciertos.
Me conmovió mucho que mi prima estuviera en esta actividad pues a su mamá, mi tía Sandy, le habían hecho una cirugía y ese día la daban de alta y no vio a su mamá salir del hospital por venir a la reunión. Además ese día también tuvo problemas con su auto y aún así estuvo en la actividad.
Más tarde me llevo desde el Auditorio Nacional a mi casa y en todo el recorrido puso música de la Iglesia porque yo iba en el auto. Me sentí muy muy halagada y muy especial. Gracias Casy, por tu apoyo.




El día domingo no fui a la oficina porque en la mañana fui a mi barrio pero por la tarde Casy me llevó al Auditorio Nacional. Al igual que el día anterior, dimos acceso a los invitados preferenciales y más tarde pudimos disfrutar del Concierto. Mientras tanto, se realizó la cena para invitados VIP para la que tanto nos habíamos preparado. Por la noche Casy me llevó a mi casa y me fui a dormir con mucha satisfacción.
Fue una semana muy activa y llena de experiencias hermosas. Me siento muy agradecida de haber podido participar en todo esto. La venida del Coro realmente se sintió como un regalo de esperanza para mí, una forma en la que yo sentía que el Señor estaba celebrando conmigo mi primer mes en la misión.

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