
El lunes me llevé con la sorpresa de que hicieron un flyer con mi cara para un devocional misional que se volvió viral a nivel México, incluso estuve en la portada de la página de Facebook De la Iglesia.

Una de las bendiciones y también maldiciones de la misión de servicio es que tengo que hacer mi comida, a veces puedo hacerme cosas bien cool como este sushi frito y otras veces como frijoles de bolsa ja, ja, ja.

Mi amiga Lupita me preguntó que en dónde estaba la capilla más cercana al lugar donde ella se esta quedando y al buscar vimos que le quedaba a cuatro minutos a pie. Siento que es una señal para que se acerque más al evangelio.


No solo hice sushi frito sino también estos muffins de mora azul de una receta muy saludable que me encantaba en la universidad. Le compartí a la Hermana Frandsen.

El lunes en la noche hornee un pastel para ella porque su cumpleaños es el cinco de julio pero ni ella ni yo íbamos a estar, entonces se lo quise celebrar el martes. En la mañana lleve solo el pan y las decoraciones en una bolsa porque no quería que se aplastara en el camión. Y al llegar a la oficina me apuré mucho para decorarlo con la crema batida (ya batida) que llevaba en un contenedor de plástico y con una bolsa de plástico como manga. Cuando ella llegó estaba muy feliz y el pastel le encantó.

Tuvimos que ir a la oficina de la presidencia de Area para tomar un video sobre normas de vestir y de apariencia con la hermana Argueta, una hermana del matrimonio de secretarios de la presidencia. Como la hermana Frandsen quería compartir su pastel, les llevamos pastel a todos los de esa oficina y nos invitaron a partirlo en la sala de conferencias. También le llamamos al élder Frandsen para que viniera con nosotros. Antes de partirlo cantamos «Las mañanitas» y «Happy birthday» para ella.


Como el templo seguía en mantenimiento, ayudé en la oficina de visas el miércoles pero también el jueves. Sentí algo muy particular, pues mientras trabajaba sentía como si tuviera una facilidad muy grande con los programas, como si alguien mas estuviera usando mis manos por mí de modo que pudiera hacer el trabajo más eficazmente, supe que literalmente fui un instrumento del Espíritu.

En estos días también comí en el comedor y me puse el objetivo de hacer amigos misioneros, pero desafortunadamente no tuve la mejor experiencia, pues aunque trate de saludarles y hacerles la platica a algunos élderes de Utah, ellos no se veían muy interesados en platicar conmigo y se fueron sin despedirse. Al día siguiente me senté junto a un distrito y ellos se cambiaron de lugar. Desearía que no me afectara, pero después de eso llore un poquito en el baño.


El jueves en la noche di mi clase de instituto. Y el viernes tuve mi consejo de distrito, ambos con personas que quiero mucho por medio de videollamada. Lo que sí tuve presencial y que no había tenido en años fue una clase de instituto a la que voy como alumna con mi maestra Natt (la mejor). Me gustó mucho y me sentí como cuando tenía 18 años.
El viernes en la mañana también me conecté a una actividad virtual del CCM en la que los misioneros practican su enseñanza con otras personas, ahí conocí a la hermana Rojas y a la hermana Welsch quienes me preguntaron que porque estaba triste, en ese momento les abrí mi corazón y les explique que me costaba un poco de trabajo convivir con misioneros de enseñanza porque me sentía inferior y porque no podía ser como ellos y me puse a llorar. Les dije que trataba de ser amables con ellos en el comedor pero que ellos no eran muy amables conmigo. Ellas me dieron mucho consuelo y me dijeron que cuando fueran al CCM presencial, se sentarían conmigo en la comida.

El sábado fui a un seminario para lideres de misioneros de servicio para una actividad en el Centro Multiestacas de Aragón, junto al templo, en la que los lideres de misioneros de servicio de todo el país tuvieron la oportunidad de convivir con nosotros, nos dieron un pequeño refrigerio y luego sentaron a un misionero en cada mesa de lideres para que le platicáramos sobre los desafíos que teníamos. Cuando yo me senté con ellos, dos matrimonios de lideres de misioneros de servicio me sentí como «wow, demasiada atención» y no sabia qué hacer con tanta. Les conté que me resultaba difícil sentirme como una misionera de verdad porque a veces no me trataban como una y ellos me dieron mucho mucho consuelo. Me escucharon y me motivaron, incluso al final las Hermanas me dieron un abrazo y uno de los hermanos me dijo «si fuera mi hija, la abrazaría».

Fue muy emocionante porque por primera vez pude convivir con muchos misioneros de servicio de diferentes misiones y nos tomaron esta fotos todos juntos. Atrás de mí esta el élder Montoya, presidente de Area en México.

En esta foto esta el distrito casi completo (solo falto la hermana Cirilo que acababa de llegar a la misión esa semana pero que no pudo venir)

Y también conocí en persona a la hermana Huitron, mi compañera de estudio.

Esa noche mi tía Lita, prima de mi mamá se quedó a dormir en nuestra casa porque ella vive en Amecameca y quería ver el devocional misional del domingo, ya que acaba de ser llamada como misionera de servicio mayor. Así que nos alcanzó ahí en el templo y luego fuimos por hamburguesas. Esa noche mis papás salieron y yo me quede en la sala de mi casa sentada con mi tía, quien me empezó a contar las historias de varios de nuestros antepasados, pioneros en la iglesia. A mi me encantaba escuchar e ir comprendiendo quien era quién. A ella le tengo un especial cariño porque fue una de las cuidadoras principales de mi abuelito Virgis cuando se enfermo y estuvo para el hasta que falleció en marzo de este año. Hablamos mucho de la familia, pero después la conversación se volcó en mi experiencia personal como misionera de servicio, le termine contando algunos detalles personales que creí que no entendería, pero creo que fui inspirada a contarle a ella porque pareció entenderlo mejor que nadie y también me dio mucho consuelo.

El domingo llegué temprano al devocional misional (3 horas antes) al centromultiestacas otra vez porque a mi me toco participar haciendo la oración y como iba a ser en vivi se necesitaba un ensayo general. Tuve la oportunidad de sentarme con la hermana Dávila y su mamá que también fueron parte del programa. La hermana Frandsen también llegó para tomar fotos y me senté con ella.



El devocional me pareció muy edificante porque se le da mucha visibilidad a las misiones de servicio y de repente me sentí comprendida por todos.Algo que también me gustó mucho es que el élder Hugo Montoya dijo que quería que la misiona creciera mucho en México y prometió a los misioneros bendiciones para nuestra descendencia por nuestro servicio misional.

En esta ultima foto esta mi tía Lita, yo, mi mamá y mi papá frente al templo, la foto la tomaron unos misioneros de servicio, una tomo la foto y otros dos alumbraron con la luz de su celular (misioneros de servicio sirviendo siempre)

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