Historias y fotos semana 7

Este lunes fui en pantalones por primera vez a la oficina porque supuestamente ayudaría a la hermana Deaver con algunas cosas en el departamento de los Searle pero al final ya no fue necesario. Sin embargo, la oficina se sentía muy sola sin ellos. La Hermana Frandsen y yo les hicimos una videollamada.

Juntas hicimos un video de la hermana Ortiz, quien es mi líder de distrito.

El martes la hermana Michelle, la Hermana Frandsen y yo hicimos una limpieza muy profunda de la oficina, creo que como a las tres nos encanta organizar fue muy divertido y la verdad es que después de la venida del coro, la oficina lo necesitaba. Sin embargo, limpiarla solo hizo que se viera todavía más vacía sin los Searle.

El martes fue el aniversario número diez del CCM y el miércoles que llegué estaba lleno de decoraciones. También conocí a un nuevo hermano, Jose Luis, quien ahora va a estar en visas en vez del hermano Abraham.

Ese día me animé a comer sola en el comedor por primera vez y fue un poco triste porque no pude dejar de pensar que todos los misioneros tienen con quién comer menos yo.

El jueves me tocaba ir al templo pero estará cerrado por dos semanas así que decidí que mi servicio sería ayudar a mi mejor amiga Lupita en los preparativos para su viaje a Nueva Zelanda. Fui hasta su casa en transporte público con ayuda de Google Maps, ella se sentía un poco mal así que le llevé sus chocolates favoritos y pedí sushi para las dos en Uber Eats.

Con mucho trabajo de selección logramos meter toda la ropa en la maleta con ayuda de unas bolsas para equipaje que le regalé, yo sólo quería que supiera que no estaba sola en esto.

Volví a mi casa esa noche y a la mañana siguiente volví a ir a su casa para ayudarle a pesar las maletas, para lo cual tuvimos que reacomodar algunas cosas y también para ayudarle a hacer su mochila o equipaje de mano.

Toda su vida la metimos en 23 kilos. Me parecía una locura que su sueño se estuviera materializando. Al empacar creo que yo también tuve una experiencia emocional difícil, pues hacerlo me recordaba lo mucho que yo ansiaba viajar también en la misión, pero no deje que esa tristeza me alejara de ayudar a mi amiga.

A la mañana siguiente mi increíble papá me llevó al aeropuerto a las cuatro de la mañana. Y ahí estuve ayudándole a mi amiga en los últimos detalles hasta que llegó el momento de despedirse. Ella hizo una escala en Canadá y luego ya fue a Nueva Zelanda. Nos abrazamos mucho por última vez en un largo tiempo.

Más tarde, un poco mas descansada, mi familia y yo fuimos de compras y por primera vez experimente lo que es no poder usar algo por los garments, pues yo amé este vestido pero por la parte de atrás se me veía mi ropa del templo así que no lo pude llevar. Me sentí triste pero creo que hice lo correcto.

Luego fuimos al Home Depot a comprar unas cosas que mi papá necesita para condicionar la alberca para este verano.

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