21-27 agosto Semana 14

Esta semana tuve mis altibajos. Comencé en comunicación escribiendo mucho por el devocional del Elder Gong.

De repente me empecé a sentir muy mal porque el fin de semana en realidad no me preparé mucho porque salí al centro con mis papás. No limpie mi cuarto, no hice mi comida y tampoco vi el devocional del élder Gong. Lo bueno es que mi mamá me preparó un lunch para comer en el día. ❤️

Me sentía muy culpable y con muchas cosas que hacer. Sin embargo algo positivo es que la hermana Frandsen regresó y yo me sentía muy contenta de verla.

Esa noche decidí que ya no me iba a seguir sintiendo así, me puse a guardar mi ropa y recoger mi cuarto, lavar los platos y hacer la comida de la semana. Me dormí muy tarde pero estaba llena de energía.

A la mañana siguiente sucedió un milagro ¡Finalmente, después de dos meses de no poder hacerlo, me pude levantar no sólo a tiempo, sino temprano! Me sentí muy feliz y llena de vida, me dio tiempo de escribir en mi diario, leer las escrituras, hacer yoga, hacer ejercicio de fuerza y bañarme. Me sentí como si me hubiera reencontrado conmigo misma después de mucho tiempo.

El martes vino el presidente Ashton de BYU Pathway y tuve la oportunidad de entrevistarlo para un devocional que será pronto. Durante la reunión que tuvimos con él se me ocurrió la idea de hacer un reel de Instagram del presidente invitando a los jóvenes al devocional. Sentía que podría hacerse más popular que el artículo en la sala de prensa, ya que los jóvenes de mi edad consumen mucho esta red social y he visto que muchos líderes generales de la iglesia suben reels para llegar a la audiencia joven. Sentí muy bonito que les gustó mi idea y que la llevamos a cabo, pero lo tuvimos que hacer rápido porque el presidente tenía que llegar al aeropuerto de vuelta a casa.

Esta tarde me quedé con la hermana Frandsen porque me enseñó a usar una cámara. Fue muy divertido pero salí un poco más tarde y cuando ya había caminado dos cuadras hacía la parada del camión para ir a mi casa, me acordé que había olvidado mi diario, así que me regresé por él y me retrasé más. Cómo salí a la hora pico me tocó irme de pie en un camión súper lleno y súper lento. Después de mucho tiempo me ofrecieron un asiento y el señor que me lo ofreció comenzó a preguntarme del evangelio porque vio mi placa y le comencé a predicar un poco.

El miércoles también me pude levantar temprano y me sentía muy contenta al llegar al CCM. Pero la situación se complicó un poco. Un hermano me preguntó que si me habían asignado a una misión de servicio por ser vegana, lo que se me hizo un poco descortés, sobre todo porque dijo que si me hubiera ido a la misión de proselitismo hubiera sido muy complicado para mí y paa mis compañeras porque si no me comía algo las hermanas que nos daban de comer se podrían ofender y ya no nos invitarían, entonces las estaría perjudicando a ellas. Yo solo quise ser amable y respondí que en la solicitud misional yo no había puesto que era vegana y que yo ya había decidido que dejaría de ser vegana cuando/si recibiera mi llamamiento como misionera de enseñanza.

Por otro lado, el élder Sánchez no tiene compu, yo le presto la que a mí me dieron y además estoy llevando mi laptop, pero es mucho más lenta que la computadora de escritorio. Siento que el élder Sanchez hace todo lo que yo hago y mucho más rápido. Comencé a sentir que nadi eme necesitaba en realidad. Además, ahora el élder Sanchez y yo ocupamos más espacio en la oficina con dos computadoras que con una y un hermano me dijo que sí me podía ir a otro lugar porque le incomodaba estar tan cerca de mí. El comentario fue algo muy razonable e inocente considerando la situación, pero yo me empecé a sentir muy triste, como si fuera un estorbo más que una ayuda. No quería hacer sentir mal a nadie, ni al hermano porque considero que su comentario no fue malo, ni al élder Sanchez por hacerlo sentir como que era su culpa que yo me tuviera que ir, así que me fui a un lugar apartado a llorar para desahogarme y luego ya volví a la oficina. A veces me siento más sensible que otros días.

Por último perdí mis zapatos. Eran los zapatos rojos que mi mamá me había comprado para la misión. Los llevaba en una bolsa aparte porque antes de salir del CCM me había cambiado a mis botas de lluvia para no mojarme los pies. Deje los zapatos en el piso del camión y me bajé, me subí a otro camión y hasta después de un rato me di cuenta que había dejado los zapatos en el primer camión. Me sentí muy triste y cuando llegué a mi casa volví a llorar cuando mis papás me habían preguntado cómo había sido mi día.

Me sentía desanimada y mi mamá llevaba días diciéndome que fuera al centro con ella de compras por unas blusas mexicanas bordadas que venden por El Claustro, mi universidad. Así que acepté. El jueves no fui al templo y fui con mi hermana, mi mamá y mi cuñada de compras al centro. Aunque al principio me sentí muy culpable por abandonar la misión por un día, me sentí agradecida de haberme tomado esa mañana libre. Me divertí mucho.

En la noche del jueves entre a mi clase de instituto y después me puse a estudiar el manual para mi clase del viernes.

El viernes por la mañana di mi primera clase de instituto del semestre a mi alumna Xime a quien quiero mucho. Por ahora ella es la única que ha asistido.

En el CRIT estuve con el élder Martínez entregando, como un regalo de parte de voluntariado, estuches de lápices a los niños para el regreso a clases,

En la noche le hice las uñas a Charli, la novia de mi hermano Lalo y a mi mamá. Comí mi gusto culposo: los Cup Noodles Dark Dragon, que solo me permito comer una o dos veces al mes.

El sábado en la mañana hubo una actividad de Instituto de una carne asada con la presidencia de estaca. Hubo preguntas y respuestas con ellos y participamos en juegos, incluido el de la siguiente foto. Era una trivia de cultura general, como todas las respuestas eran números uno podía ir adivinando y el que preguntaba sólo le decía (más… más o menos… menos) Mientras tanto una persona estaba inflando un globo con harina sobre la cabeza del que estaba respondiendo, si no se apuraba el globo podía reventar. A mi me tocó pasar con un globo que ya estaba casi lleno, tuve muy poco tiempo para responder, por lo tanto me reventó y mi cabello estuvo con harina todo el día.

En la tarde-noche fui a la plaza Vía Vallejo con mi hermano, su novia y mi hermana. Fuimos a Sasha, mi tienda favorita. Y comimos papas en un Burger King.

El domingo por la mañana mi hermana Katy fue al Eras Tour de Taylor Swift. Estuvo toda la semana pensando en su concierto y me da mucho gusto verla feliz.

En la tarde fui a una actividad para misioneros de servicio en la estaca de mis tíos Carlos y Sandy. Ellos pasaron por mí a mi casa. En la reunión compartí mi testimonio y mi historia. Estaba nerviosa. En la actividad también estaban mis líderes de misión, el élder y la hermana Castañeda.

Después, mi tío Carlos me llevo a la capilla de Atizapán en donde hubo una reunión de inicio de semestre para los maestros de instituto. Me gusto mucho, nuestra coordinadora, la hermana Zúñiga nos propuso algunas metas, nos llevó un detalle y unos cuernitos.

Como mi hermano Lalo también es maestro de instituto, nos regresamos juntos. Yo me hice mi comida y me fui a dormir, pero en la madrugada escuché llegar a mi hermana Katy. Mi papá y Lalo habían ido por ella.

Sé que aunque haya sido una semana dificil, el Salvador ha estado conmigo y empiezo esta nueva semana con la emoción de poder seguir levantándome temprano y ver cómo se transforma mi vida.

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