26 – 3 de septiembre (semana 16)

Esta ha sido una de las semanas más plenas en mi misión. Me he podido levantar temprano casi todos los días y eso me ha permitido tener tiempo para todo. Inclusive he podido pasear a mi perro Thor. Este año tenía esa meta: sacarlo más y cuidarlo más puesto que ya está envejeciendo, y aunque al principio del año sí lo estaba haciendo de manera constante, últimamente no he podido mucho y me ha remordido la conciencia por eso.

Esta semana logré sacarlo tres veces y espero que ese número pueda aumentar. Al hacerlo, me acordé de lo mucho que me gusta salir con él al parque y ver las plantas. Incluso vimos el atardecer.

Esta semana no tuve mucho trabajo en el departamento de comunicación respecto a la redacción de artículos, por esa razón estuve ayudando a la hermana Frandsen con los videos que ella está haciendo. Me siento muy feliz de ser su amiga y de trabajar con ella. Compartimos el lunch y platicamos de muchas cosas. Una de las formas en la que quise demostrarle mi cariño esta semana fue regalándole un brazalete de la amistad. Tal vez no fuimos al concierto de Taylor Swift pero adoptamos el trend.

Sentí mucha felicidad de estar en el CCM esta semana porque estuve rodeada de personas lindas. Estaba muy felizmente en la oficina cuando el hermano Jonatan Rivera llegó y me dijo: «Le traje a la hermana Houlberg, usted será su compañera por un día». La razón de esto es que la compañera de esta hermana tuvo que ir al hospital y no hay más hermanas en ese distrito, entonces me asignaron que la acompañara porque, como es misionera de enseñanza, ella siempre debe estar con su compañera. Fue un poco extraño porque las misioneras de servicio no tenemos compañeras durante el día y de repnte me movía y me acordaba que no debía despegarme de ella. Fue divertido, pero no estoy acostumbrada.

Otra cosa super padre que pasó el miercoles fue que la hermana Frandsen me fue a vsitar al CCM para tomar fotos para el video que está haciendo sobre mí. A la hora de la comida estaba muy acompañada porque estaba con el élder Sánchez, la hermana Houlberg, un distrito que conocía el élder Sanchez, el distrito de la hermana Houlberg y la hermana Frandsen y su esposo. Me sentía muy feliz, me hubiera gustado decirle a la Hermana Lima que se sentía triste y sola al principio de su misión, que esa soledad no duraría para siempre. Cuando regresó la compañera de la hermana Houlberg la llevé con ella e intercambiamos nuestro FB. También me gustó mucho que la hermana Frandsen me grabara ese día, nos divertimos como siempre.

El jueves me la pasé muy bien en el templo con la hermana Álvarez y la hermana Abish en la recepción. Al salir fui al Centro para Visitantes para entrevistar al director para un artículo. Este artículo es sobre un grupo de turistas en situaciones vulnerables, llamado el Colibrí Viajero, quienes son llevados por el gobierno de la CDMX lleva a recorridos turisticos, entre ellos el CV.

El viernes en la mañana di mi clase de instituto y me sentí muy feliz porque ya tengo más alumnos. Tuve como seis y me sentía muy contenta de poder enseñarles la clase sobre la vida preterrenal. Tuvimos un tiempo para presentarnos y los admiro mucho a todos porque aunque algunos tienen sus hijos, se quedan a escuchar la clase y a participar en ella.

En el CRIT estuve ordenando donaciones de ropa con una nueva voluntaria llamada Sofy. Fue muy divertido porque a mí me gusta mucho ordenar cosas y me gusta mucho la ropa. Esta ropa se vende a precios muy baratos para juntar dinero para ayudar a las familias, pero desafortunadamente mucha de la ropa que donan está en malas condiciones y no la podemos aceptar, así que nosotras estuvimos separando la que sí se podía quedar y la que no. Estas son fotos del antes y despúes.

En la tarde ya estaba muy cansada y se me olvidó que era el consejo de distrito, así que me conecté un poco tarde. Estaba muy avergonzada pero me encantó convivir con mis hermanas del distrito aunque fuera al final de la reunión.

Tuve un maravilloso día de preparación. La hermana Frandsen dijo que quería visitar el Claustro, mi universidad, y por esta razón mis papás me llevaron en la mañana a la CDMX en donde comimos un pozole en la Casa de Toño.

Luego me dejaron en el Claustro en donde me quedé de ver con la Hermana Frandsen y su esposo. Para mi sorpresa, estaban acompañados de los Deaver que también son misioneros en las oficinas y que viven en el mismo edificio de departamentos que los Frandsen. Les gustó mucho mi universidad y también les gustó que se estaba organizando una boda en el Patio del Gran Claustro.

También pudimos ver algunas exposiciones de arte dentro de la Universidad y los llevé a algunos lugares que no debía, como el auditorio, pero nadie nos había dicho hasta que ya estabamos adentro y nos pidieron que saliéramos de ahí.

Después del recorrido por la UCSJ fuimos a hacer una de mis actividades favoritas en el mundo: ir de compras al Centro. Les enseñé la plaza Izazaga, al élder Frandsen le parecía muy interesante, la hermana Frandsen me comentó que al ser una plaza de comerciantes chinos, le recordaba mucho su misión en Japón, pero estaba llenísisma de gente así que nosotras nos fuimos. Los élderes se fueron por un lado y nosotras por otro. A ellas les enseñé dónde comprar artesanías originales, a buen precio y directamente de los artistas indígenas, para que en otros lugares los revendedores no les dieran precios altos por ser estadounidenses. También fuimos a la panadería Ideal. Después de unas tres horas fuimos a cenar al Grand Hotel. Yo tenía la intención de ir al templo a hacer bautismos por los muertos pero se me hizo muy tarde y decidí mejor quedarme con ellos.

Nunca había estado en el Grand Hotel. Ahí se filmó una de las películas de 007 y me pareció un lugar muy hermoso. Comimos en la terraza que da al Zócalo porque queríamos ver las luces del día de la Independencia pero desafortunadamente ese día no las prendieron.

Una de las muchas cosas que compramos fueron unos brazaletes de la amistad porque la hermana Frandsen ya tenía uno pero ahora también compramos uno para la hermana Deaver.

Los Frandsen me invitaron una ensalada que estaba deliciosa y la pasé muy bien con ellos. Siento como si fueran de mi familia.

Dentro del Grand Hotel pusieron unas decoraciones del día de la Independencia que también estan muy bonitas. Al salir la hermana Frandsen estaba dispuesta a pedirme un Uber a mi casa, pero vivo tan lejos del Centro que no había ninguno disponible. Me regresé en la ruta que solía seguir para regresar del Claustro y mi hermano Lalo me recogió en el tren Suburbano.
De verdad creo que esta ha sido una de las semans más hermosas de mi misión y me siento muy agradecida de poder vivir estas experiencias.

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