11 – 17 de septiembre

El lunes me puse la blusa que la hermana Frandsen me compró y a ella le dio mucho gusto verme con ella. Estuve trabajando en algunos artículo sobre un grupo turístico que visitó el Centro para Visitantes.

El lunes al llegar a la oficina de mi papá me encontré con un gatito que aunque tenía collar se veía muy hambriento perdido y en malas condiciones. Se acercó a mi y yo lo acaricié pero no pude hacer más por el porque no llevaba comida conmigo y a mis papás no les gustan los gatos pero esto me inspiro a llevar conmigo comida para gatos y perros para la próxima vez que esto me pase.

El lunes en el trayecto para llegar a mi casa comencé a sentir mucho dolor por mi síndrome de colon irritable. Esto me desanimo mucho porque según yo he estado comiendo bien y no me he estresado. El dolor fue tan agudo que no pude dormir bien y el martes me desperté con dolor así que me quedé en mi casa para recuperarme, estuve en cama la mayor parte del día y para animarme leí las escrituras. Afortunadamente por la noche me sentí mejor. Lo malo de este dolor es que me hace sentir muy débil físicamente.

El miércoles afortunadamente me sentí mejor y fui al CCM. Me siento súper feliz de que el élder Sánchez ya tiene una computadora, pero también me siento mal de que mi papá ya me había conseguido una, me la había habilitado y al final ya no fue necesaria.

Mi mamá me llevo al CCM ese día y tuve una entrevista con el élder Castañeda. Últimamente hemos trabajado en la descarga de Curps del portal y me sorprende la agilidad del élder Sánchez. Yo pensaba que yo era más lenta por la laptop pero he descubierto que en realidad el es muy rápido, el me pide que no me compare pero yo me siento mal de que él trabaje tanto.

Estoy molesta de que a los misioneros de servicio ya no nos dejan comer en el comedor, mas que una vez a la semana. Realmente yo no requiero mas que una comida a la semana ahí, pero algunos misioneros como el élder Sánchez sí comen ahí mas de una vez y no me gusta que le cobren.

Entiendo que el dinero que se usa para esa comida proviene de lo que pagan los papás de los misioneros de enseñanza (o a veces ellos mismos o a veces no pagan) y entiendo que nosotros no somos misioneros de enseñanza. Pero creo que trabajamos muy duro y lo hacemos sin que nos den ninguna retribución económica.

Creo que dos o tres comidas que nos puedan regalar a la semana no representa una amenaza financiera para el CCM o la Iglesia, sobretodo porque esas comidas son más baratas que la mano de obra que representamos como misioneros de servicio de tiempo completo. Además se desperdicia comida en el comedor.

En fin, se que en otros lugares en donde sirvo no me dan de comer y que la misión debe ser un sacrificio para mí. El enojo que siento proviene mas de ver a mis compañeros pagar por su comida que por lo que me pudiera afectar a mí.

Lo que también me resultó molesto es que la hermana que se supone que nos iba a dar nuestro boleto, nos dijo que estaba ocupada y que volviéramos cuando se desocupara.

Lo que me inspira es la obediencia del elder Sánchez y su humildad, porque aunque teníamos hambre, el y yo volvimos a la oficina a trabajar y hasta más tarde fuimos por nuestro boleto cuando la hermana tuvo tiempo para nosotros.

Cuando llegamos al comedor el élder Sánchez dijo que quería sentarse en una mesa con latinos y pienso qué tal vez fue inspirado porque al llegar a la mesa y ver a los élderes se me hizo muy chistoso e interesante ver a un elder comer un enorme plato de chorizo.

Le pregunté de donde lo había sacado porque ese día estaban dando medallones de pollo y hamburguesas de cerdo. El compañero de ese élder respondió por el y dijo que ese élder era vegano y había traído su propio chorizo de su casa.

La verdad me sorprendí mucho porque son muy pocas las personas miembros de la iglesia veganas que he conocido.

Se llama élder López, platicamos un poco y resultó que tenemos más cosas en común, como la edad y que a él también le gusta mucho leer porque estudia filosofía. Me dijo que él pensaba que encontraría qué comer en el comedor pero que no había sido así. Dijo que había traído dos chorizos y un queso de su casa y se lo estaban guardando en un refri.

Le dije al élder que yo lo entendía y que ambos sabíamos que tan importante era esto, así que yo le llevaría algo de comida, pues en el comedor no suele haber opciones de proteínas vegetales y es muy miserable solo comer ensaladas.

Al final del día tomamos unas fotos con el élder Martínez porque cumplió 23 meses en la misión.

El jueves fui a servir al templo y volví a servir al lado de la hermana Martínez en sellamientos. Me sentí feliz. Por la noche del jueves estuve ayudando a mi papá a hacer unos peces de unicel para un juego de la feria de la noche mexicana. Y también tomé mi clase de instituto.

El viernes en la mañana di mi clase de instituto me llene de un sentimiento que no había tenido antes: sentí un gran fuego en mi corazón al compartir el evangelio. Sentí que aunque fuera una misionera de servicio podía experimentar el gozo de compartir la palabra de Dios.

En el CRIT me tocó servir en la recepción y luego me puse a repartir yogurts que Lala llevó para las familias. Es el tipo de cosas que no hubiera hecho si no fuera una misionera de servicio porque yo no estoy de acuerdo con el consumo de leche de vaca y en ese día estuve regalándolos a niños con discapacidad. Haciendo siempre la voluntad del Señor.

Como era 15 de septiembre nos tocó ir vestidos con algo mexicano y me puse la blusa que mi mamá me compró en el centro hace unas semanas. También me dieron mi botecito para reunir dinero para diciembre.

El director del CRIT dio el grito para un convivio con todos los colaboradores. Después de esto hubo comida y juegos y me gusto mucho estar ahí.

La señora Mary me dio un ride a mi casa y en Cosme encontré con mi hermano Cesar y mi cuñada Adri que van a pasar el fin de semana con nos

nosotros.

Fuimos a la noche mexicana de la estaca y en el camino vimos un hermoso arcoíris muy claro y muy brillante.

Los jóvenes de cada barrio presentaron un baile regional y luego hubo comida u juegos de feria. Yo aproveché para reunir dinero en mi botecito de cochinito del CRIT y recibí mucho dinero.

Ayudé a mi papá con su juego de pesca con los pececillos de unicel que hicimos.

El sábado en la mañana fuimos a Querétaro a celebrar el día del cumpleaños de mi abuelito César adelantado, ya que está muy enfermo y en puente era más probable que todos nos pudiéramos reunir. Mi abuelito estaba muy feliz de ver a toda su familia. Está muy débil y no puede caminar ya que se cayó hace unas semanas. Cuando llegue a su casa vi el segundo arcoíris de la semana. Es la primera vez que me reúno con tantos de mis primos y mis tíos y tuvimos que juntar muchas mesas para poder estar juntos.

Jugamos caras y gestos

Cuando la hermana Frandsen la saludó, fue conmigo para presentarme con ella. La hermana Weaber fue muy amable y estaba muy interesada en mi educación y en que estaba escribiendo para la Iglesia. Me dio su tarjeta y me dijo que cuando terminara la misión la contactara y me siento muy agradecida por ello.

En la noche mi primo Beto nos llevó al Oxxo en el carro y fue significativo porque es el primo varón más joven y es muy loco que hayamos crecido tanto. Ya casi todos terminamos la universidad y apenas ayer éramos niños.

El domingo fue muy especial porque fui a una transmisión de BYU Pathway Worldwide en donde estuvieron dos miembros del Cuorum de los Doce Apóstoles, el élder Christofferson y el élder Rasband , además de la hermana Johnson, presidenta general de la Sociedad de Socorro y el comité ejecutivo de educación de la iglesia. Estuve ahí cubriendo el evento con la hermana Frandsen, quien tomó las fotos y estuve en segunda fila, muy cerca de los apóstoles. Me sentí muy especial y agradecida de poder vivir esto en mi misión. Al bajar del escenario el élder Rasband me saludó directamente a mi con la mano. Es significativo porque mi mamá es su fan y me pidió que lo saludara por ella.

En el devocional me encontré con mi amiga Gaby, a quien quiero mucho quien llego a ser mi presidenta de las Mujeres Jóvenes y mi alumna de yoga.

Otra cosa súper padre qué pasó es que conocí a la hermana Sarah Jane Weaber, editora de Church News.

La hermana Frandsen y la hermana Deaver estaban muy emocionadas de verla , la hermana Frandsen me dijo “she is THE writer of Church News”

La hermana Frandsen me presentó con ella y la hermana Weaber fue muy amable conmigo. Estaba muy interesada en mi educación como escritora y en qué escribiera para la iglesia, por lo que me dio su tarjeta de contacto y me dijo estaba para ayudarme y que cuando terminara la misión me encantaría reunirse conmigo. Me siento muy agradecida por ello. ❤️

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