Durante esta semana estuve en muchos eventos relacionados con la visita del élder Bednar. El lunes fui a la oficina del área y de ahí me fui al centro multiestacas que está junto al templo en transporte público porque el élder Bendar tuvo un devocional con los obreros del templo.
A pesar de que llegué una hora temprano par alcanzar lugar, ya había muchísimos hermanos. Me tocó un lugar en el foro, hasta atrás, en la última fila, literalmente recargada en la pared y apenas podía ver de lejos al élder Bednar. Sin embargo sentí mucho el espíritu y con su mensaje me sentí inspirada a ser una mejor obrera, más humilde y a amar más a los participantes. Me sentí muy afortunada de poder estar frente a un apóstol de Jesucristo.
Sentí muy bonito porque de regreso me dio ride la hermana Anabel Hinojosa y me regrese también con mi amiga Abish, obrera del templo y con su mamá la hermana Loera.


El martes hubo un devocional para los empleados de la Iglesia y me gustó mucho porque fui con mi papá. En el devocional el élder Bednar nos habló de la importancia de ser pacientes al recibir revelación. Al final nos dio saludó a uno por uno y yo tuve mi primer apretón de manos por un apóstol de Jesucristo. Sentí muy bonito porque su esposa me reconoció de inmediato y le dijo al élder bednar «This is our service missionary».
Más tarde estuve trabajando en una presentación para el jueves que tendríamos el recorrido en el CCM con en el élder Bednar, también ayudé a cortar unas hermosas tarjetas que la hermana Michelle hizo para los invitados y para los misioneros que participarían en el Coro.

El miércoles el élder Bendar fue con el hermaono Gustavo a Hidalgo a reuniones gubernamentales muy exclusivas y por eso yo me fui al CCM a hacer mi trabajo habitual en el departamento de visas.

El jueves llegó y fue super bonito ver que todo lo que habíamos planeado por semanas se hizo realidad. Los hermanos del CCM hicieron un gran tarbajo para adecuar todo de manera muy bella para la recepción de los invitados. El élder Bednar, el élder Montoya de la presidencia de Área y sus esposas llegaro, y poco después llegó la embajadora de Filipinas, con quienes tuvieron un saludo de manera privada. Más tarde llegó también el embajador de Nicaragua.




El recorrido fue muy hermoso. Yo no tenía la intención de estar presente en todo momento pero al ofrecerle mi ayuda al hermano Michael de Church News me pidió que lo acompañara para ayudarle con cosas de su cámara y como él era el fotógrafo, tenía que seguirlo a todas partes. De esta forma pude estar mucho tiempo con el grupo. El élder Bednar y los embajadores se reunieron con pequeños grupos de misioneros que iban tanto a Nicaragua como a Filipinas. Me dio mucho gusto que los misioneros de Filipinas a quienes había ayudado con sus visa una semana atrás estuvieran ahí, realmente creo que es un milagro que haya coincidido que ellos estuvieran ahí. Tanto la embajadora de Filipinas como el embajador de Nicaragua estaban encantados con los jóvenes y les ofrecieron apoyo durante su estancia en México.

Algo super especial también es que mi tío Abel Ruiz fue el intérprete del élder Bednar en todo momento. Cuando terminó la reunión con los embajadores, en donde un Coro especial de misioneros se presentó y el élder Bednar compartió un mensaje, acompañé a la hermana Michelle a la sala privada para preparar algunos obsequios y en ese momento nos encontramos con mi tío Abel, el élder Bednar y su esposa. Yo me acerqué con mucho respeto al apóstol y le entregué una nota de agradecimiento (con muchos stickers) que le había hecho. La hermana Bednar dijo «You wrote a note for me too». En ese momento el tío Abel dijo que podía tomarnos una foto, yo pensé que era para Michelle con ellos, pero la hermana Michelle me dijo «Véngase a la foto, hermana Lima». Me siento muy feliz de poder tener esta foto.

Algo super especial de este día es que también pude convivir ucho con los hermanos de Church News: a la hermana Tracie, al hermano Ryan y al hermano Michael, quienes fueron muy amables conmigo y me enseñaron cosas nuevas. La hermana Tracie en especial fue muy amable, comimos el almuerzo juntas, me prestó un cargador para mi celular y me enseñó a usar aplicaciones de transcripción.

En la noche llegué a escuchar la transmisión del devocional para matrimonios del élder Bednar y a hacer mi maleta. Mis papás no estaba porque ellos fueron al devocional presencialmente.
El viernes en la mañana mi papá me fue a llevar al aeropuerto, donde me reuní con los Berrett. Estábamos esperando al hermano Alfredo, quien nos iba a guiar en todo el viaje pero él venía de llevar a los hermanos de Church News a su propio vuelo de vuelta Salt Lake y por esta razón ya no alcanzó nuestro vuelo. Yo me sentía demasiado ansiosa porque él no llegaba y yo no sabía que iba a hacer con los Berrett al llegar a Ciudad Juárez. Además era la primera vez que viajaba sin mis papás.
En la siguiente foto se puede ver al élder Bednar, su esposa y mi tío Abel bordando el avión antes que yo.


Si la situación no era lo suficiente estresante de por sí, se me acabó la batería del celular y ya no tenía manera de comunicarme con el hermano Alfredo ni con mis padres, tenía las direcciones del hotel y de la reunión a la que iríamos llegando a Ciudad Juarez en mi celular, no tenía un cable USB normal para recargar mi celular en el avión y no tenía dinero en efectivo. Estaba muy tensa y me dolía mucho mi intestino.
A pesar de todo, el élder y la hermana Berrett mantuvieron la calma y pidieron un Uber, que no funcionó porque los Uber no pueden entrar al aeropuerto y luego pidieron un taxi. El taxista nos llevó por cuatro capillas en Ciudad Juárez hasta que encontramos en la que era la reunión. Cuando llegamos lo primero que hice fue cargar mi celular.
Esta reunión era una conferencia especial para misioneros de enseñanza en donde el élder Bednar se dirigió a dos misiones: Ciudad Juárez y Chihuahua. En cuanto yo comencé a escuchar al élder Bednar todas mis preocupaciones se desvanecieron y sentí una gran paz. Lo que más se me quedó de su mensaje es que él nos invitó ser pacientes con nosotros mismos y a poner atención a las cosas pequeñas y sencillas.
Al terminar la conferencia, el hermano Alfredo nos notoficó que había tomado el siguiente vuelo y que pasaría por nosotros en un auto que había rentado para llevarnos al hotel. Mientras el hermano llegaba yo les ayudé a un grupo de misioneros que estaban repartiendo comida.

Algo que no me gustó mucho de Ciudad Juárez es que hacía más frío del que yo estoy acostumbrada.

Llegué al hotel, llamé a mis papás, platiqué con mis amigos y escribí en mi diario antes de dormir. Al día siguiente al despertar me encontré que en el cajón había un Libro de Mormón y yo estaba muys orprendida. pensé que tal vez tendría algo que ver con la viita del élder Bednar porque nos estabamos hospedando en el mismo hotel que él. Sin embargo cuando bajé a desayunar, la hermana Berret me explicó que en todos los hotelers Marriott hay Libros de Mormón en los cajones porque el dueño original de la empresa es miembro de la Iglesia. El desayuno estuvo increíble, había opciones de comida protéica vegana.



Después de desayunar fuimos a una reunión de capacitación multiestacas en donde el élder Bendar se dirigió a los líderes varones y la hermana Bednar a las líderes mujeres, después todos se reunieron en el mismo salón. Al salir de esa reunión fuimos a la casa de la hermana Lety Gutierrez que es la líder de comunicación del consejo de Coordinación de Ciudad Juárez. Es una mujer muy trabajadora y preparada y nos recibió con mucho gusto en su hermosa casa, muy cerca del templo. Después el hermano Alfredo nos llevó a los Berrett y a mí a comer a un lugar llamado el Corralito.


El sábado por la noche hubo un devocional del élder Bednar con todos los jóvenes de Ciudad Juárez y me gustó mucho que respondió a las inquietudes y preguntas de los jóvemes. les dijo: «¿Cuándo van a volver a tener tres autoridades generales y a un apóstol en una sala diciéndoles que pregunten lo que quieran? Probablemente nunca.» Muchos de los jóvenes preguntaban en cuanto a su dignidad y en cuanto a su deseo de ir a la misión y el élder Bednar los invitó con mucho amor al arrepentimiento.
El domingo por la mañana fuimos a un gimnasio del Colegio de Bachilleres de Ciudad Juarez en donde se llevó a cabo una conferencia multiestacas con casi cuatro mil personas. La conferencia fue algo muy hermoso en dónde el élder Bednar invitó a los miembros a mirar a él en todo pensamiento.



El élder Bednar fue a El Paso a tomar su avión a Salt Lake, nosotros volvimos al hotel un rato y luego viajamos de vuelta a la Ciudad de México.



Me siento muy bendecida de poder vivir estas experiencias, que definitivamente van mucho más allá de las expectativas que tenía respecto a ir a la misión. Doy gracias a Dios por la misión que tengo. Sé que el Salvador me conoce y me ama y yo lo pude ver reflejado en uno de sus apóstoles esta semana.

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