El lunes estuve mayormente sola en la oficina. Estuve viendo un documental acerca de los conciertos del coro del tabernáclo en México y me encontré a mi mamá y a mi papá casi al final. Fue muy bonito.


Ultimamente me han gustado mucho todas las cosas de Scrapbooking porque me gusta mucho decorar mi diario. Se ha vuelto una obsesión y aunque las cosas que compro, como stickers y sellos son muy baratos, sé que no debería de seguir usando mi dinero de la misión en esto. Pero es muy bonito. En esta foto se ven los sellos de alfabeto que compré y unos stickers de mariposa.

El martes me asignaron que prearara las cosas, junto con la hermana Michelle para la llegada de los nuevos misioneros en el departamento de comunicación, los Berrett. Así que hicimos una lista de super, pedimos las cosas y las fuimos a acomodar las cosas a su departamento con la hermana Deaver, quien ya había preparado casi todo y les escribimos una nota, pero yo no los voy a poder conocer hasta el lunes siguiente porque solo voy a la oficina lunes y martes.

Me gusta mucho estudiar con la hermana Gutierrez que es mi nueva compañera de estudio. Siempre está muy preparada.

El miércoles en vez de ir al CCM fui al hotel Marquis en Reforma a un seminario de líderes de misión de enseñanza de todo México en donde me invitaron a compartir mi testimonio. Para llegar me subí por primera vez a un metrobús de dos pisos.



Estuve con la hermana Caro, a quien conozco porque nos hemos visto en el CCM. Nos dejaron comer un snack.


Nos sentamos hasta atrás y cuando fue nuestro momento nos llamaron para que habláramos de la misión de servicio

Presentaron una carta de la integración de las misiones de servicio con las misiones de enseñanza y el élder Montoya, presidente de Área, me preguntó cómo había sido la experiencia para mí. Yo dije que a veces me sentía muy triste y a veces muy feliz. Dije que al principio me había sentido muy triste por no poder tener una misión como las demás, pero que había sido muy valiente y humilde para aceptar el reto de ser diferente. Dije que ojalá a todos los misioneros enfermos nos tocara la oportunidad de ser sanados por un milagro de Jesucristo, pero que las misiones de servicio nos ayudaban a enfocar nuestra energía en los demás y eso nos daba fortaleza.

Luego la hermana Caro sacó su placa de cuando estuvo en la misión de enseñanza y dijo que ambas eran lo mismo. El élder Hernández dijo que para él la misión servicio había sido algo muy bueno para él y que lo hacía sentir muy feliz porque él tenía síndrome de Asperger. Él élder Montoya dijo que su nieta mayor también tenía síndrome de Asperger y que era bonito ver que nosotros podíamos ser misioneros. El élder López dijo que su presidente de estaca le había dicho que en ambas misiones eramos representantes de Jesucristo.
El élder Montoya abrazó al élder López, dijo que así era, que éramos representantes de Jesucristo, que ahora los misioneros de enseñanza podían tener siempre miembros presentes en las lecciones con ayuda de los misioneros de servicio y así aumentar ese indicador clave. Dio su testimonio del Salvador y así concluyó la reunión.

El jueves fui al templo pero a mi hora de alimentos me salí para ayudar a algunos misioneros de servicio que estaban remplazando las luces viejas por luces nuevas para la Navidad, me encontré con mi amigo el élder Sanchez.

La verdad es que el viernes me sentía muy mal emocionalmente, cansada y harta de todo, entonces no di mi clase de instituto. Me sentí mal de no poder hacerlo pero también creo que estuvo bien que honré mi malestar. Quiero mucho a mis alumnos y no quiero que esto me vuelva a suceder.

El viernes en la noche para sentirme un poco mejor, me compi mi comida favorita y me relajé con un libro. Self care is not selfish.

El sábado fue el sellamiento de mi prima Pame y fue el primer sellamiento de personas vivas que presencié. Ellos vinieron de Querétaro para sellarse en el templo de la Ciudad de México. me gustó mucho el sellamiento y me gustó ver a mi prima feliz. Ojalá todas las familias pudieran unirse por la eternidad.






Esta foto es con mi abuelita Ángela, quien se quedará unos días en la Ciudad de México. Después del sellamiento fuimos a comer un pozole a la Casa de Toño.

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