El lunes el hermano Gustavo Ramos me llevó un regalo de cumpleaños. Es un detalle que atesoro mucho.

Tenía que publicar el anuncio de las puertas abiertas del templo de Puebla pero la plataforma no estaba funcionando y yo me sentía muy ansiosa. Sólo lo pude publicar desde mi celular, la oficina estaba llena de playeras y materiales de Ilumina el mundo para las Máquinas de Donación


El miércoles fui a las oficinas en el CCM. El hermano Daniel me regaló una barra de higo de las que me gustan.


Me encontré a la hermana Garnica, la hermana mayor de mi mejor amiga Eliza de la iglesia en mi infancia. Me dio mucho gusto verla. Ella va a ir a la misión en Virginia EUA. A Eli también le dio mucho gusto saber que vi a su hermana.

En el templo fui compañera de atención personalizada de unas hermanas.


Usé un dinero que me regaló mi amiga Dayane y que había estado guardando durante la misión para finalmente comprarme mi vestido del templo.

El jueves fui a visitar a la hermana Mónica de mi barrio y estuve un rato jugando con sus hijos, Pau y Liam. Le llevé una notita a la hermana y ella me dio un té con aceites esenciales para mi sindrome del colon irritable que ha estado pesado esta semana. El té me ayudó mucho.

El viernes estuve contando cochinitos para el teletón, montañas y montañas de cochinitos.


El sábado por la mañana fue el evento del teletón y yo estuve muy sensible. De repente vi a un niño sacar un cochinito de su lonchera, uno que apenas y podía cargar de tan pesado que estaba y no séporqué pero me dieron muchas ganas de llorar y me volvió a pasar otras dos veces más, al ver a tantas personas me conmovió mucho ver la labor tan grande del teletón y aún más que Dios me había puesto en ese lugar.

Para los niños todo esto fue una fiesta, como voluntaria estuve ayudando en el stand de Bella Aurora y ahí ayudé a darles un makeover a los niños pintandoles las uñas, maquillándolos y pintandoles el cabello. Había muchas actividades más como hacer galletas, jugar tochito bandera, hacer galletas otra vez, pintar etc.

El sábado por la noche fue la cena navideña de mi barrio y me pasó algo hermoso. La hermana Lucero se me acercó y me dijo que ella había escuchado que yo era vegana y que por eso no comía pastel, así que ella me había hecho un pan de plátano. Sentí super bonito.

Estuvo divertido porque la iñata estuvo adentro y el obispo y su esposa se pusieron disfraces inflables. Cuando comenzó la música para bailar me tuve que ir a mi casa porque ya no era apto para misioneros de servicio.

El domingo después de lso servicios mi tía Rocis Ruiz me pídió que la acompañara al aeropuerto para recoger a su esposo y a sus nietos que venían de Mérida, dijo que le daba angustia ir ella sola, pero que había tenido la impresión de pedirme que la acompañara. Durante el camino platicamos mucho, de regreso me senté en el asiento de atras con sus nietecitos. Fue bonito.
Más tarde la presidenta de la primaria del barrio nos pidió a mí y a mi hermana que cantáramos el himno de «Me encanta ver el templo» para los niños que entraban a hombres jóvenes en 2024 en su actividad especial.


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