22 – 28 Enero (Semana 38)

El lunes fui a mi primera conferencia de zona con misioneros de enseñanza. Yo era la única misionera de servicio pero no iba sola porque las misioneras de mi barrio, la hermana Naranjo y la hermana Martinez de Anda me ofrecieron ir con ellas. Llegamos en Uber y todos fueron muy amables conmigo. Yo estaba muy nerviosa porque no quería sentirme como la oveja negra por ser la única misionera de servicio pero las hermanas eran muy amables. Cuando el élder Grant y la hermana Grant llegaron a la capilla en donde fue la conferencia de zona me recibieron con mucha calidez, nos tomamos una foto y ellos me pidieron que en la foto me sentara a su lado lo cual se me hizo un detalle muy considerado. 

Durante la conferencia me di cuenta que los misioneros son mucho más inquietos y se divierten más de lo que yo pensaba puesto que todo el tiempo estaban jugando. A la hora de comer yo llevé mis propias hamburguesas que me hizo mi mamá y también un pastel que hice para todos los misioneros. Me cantaron «feliz cumpleaños» y me dieron una playera y una bolsa de dulces. Resulta ser que los Grant y los Berrett van al mismo barrio. 

El martes en el departamento de comunicación estuve trabajando en los artículos para la Liahona de marzo en las oficinas del área. También ayudé un poco con los preparativos para una reunión llamada Reporte Anual de Ayuda Humanitaria para el jueves. 

El miércoles fui al departamento de visas en el CCM y estuve con la hermana Hinojosa misionera de servicio mayor que es mi amiga. En el comedor un hermano me dio una hamburguesa de avena y sentí muy bonito que tomaran en cuenta mi dieta especial. 

El jueves fue la reunión del reporte anual de ayuda humanitaria en el multiestacas del templo. Mi mamá me llevó. Esta reunión fue un desayuno y fue planeada por el departamento de Bienestar y Autosuficiencia de la Iglesia con ayuda del departamento de Comunicación. El objetivo es invitar a múltiples organizaciones benéficas de México para que vean la ayuda humanitaria que la iglesia hizo este año y los inviten a colaborar con nosotros para el año que empieza. Tuve una experiencia muy agradable que es un testimonio de lo bien que me conoce el salvador y lo mucho que me ha preparado para esta misión. 

Me asignaron la mesa compartida con FUCAM y MUCCAM, ambas son organizaciones que ayudan a personas con cáncer de mama. Cuando le pregunté a una de ellas cómo había llegado a la organización me contó que había comenzado como voluntaria dando clases de literatura. Yo le conté que había estudiado literatura y que de hecho era misionera de servicio y voluntaria y que me encantaría colaborar con ellos en esos talleres. Ella me explicó que por el momento no se estaban dando pero que estaban buscando retomarlos y que les gustaría mucho que yo ayudara. Después los de MUCCAM se unieron a la conversación y dijeron que ellas daban talleres de escritura a sus beneficiarias y que también podríamos colaborar. Ellas vienen de Querétaro pero varios de sus talleres son en línea. Esto me hizo sentir muy feliz. 

Por último cuando ya había terminado el desayuno y sólo se estaba socializando un hombre con libros en las manos se me acercó y dijo que estaba buscando a alguien de la iglesia para regalarles una muestra del material que hacían en su organización. Su organización se llama Arte sin Fronteras y principalmente hacen trabajo editorial de textos escritos por personas migrantes y en la cárcel. Le conté que yo había estudiado escritura creativa y literatura con optativas de Historia del arte  en la Universidad del Claustro y él se vio  muy sorprendido porque me dijo que era una gran escuela y que algunos de sus colegas eran maestros en el Claustro. Le conté que me encantaba la literatura y el diseño editorial y al mostrarle mi interés en su proyectos me regaló uno de sus libros de poesía escrita por mujeres privadas de su libertad. Le dije que era misionera de servicio y que me encantaría poder ser voluntaria en su organización. Se vio muy emocionado y me dio su contacto. 

Esto me hace muy feliz porque siento que el Señor me conoce, sabe la forma específica en la que yo estoy preparada para servir y siento que por eso me puso enfrente a estas personas sin que yo siquiera las buscara. 

Posteriormente pregunté al hermano Alberto Vigueras que si estaba bien que yo usara las tarjetas de contacto que me dieron y me dijo que sí que no había ningún problema. Le dije que en este tipo de eventos tal vez se podría invitar a alguien representante de las misiones de servicio porque a las organizaciones les faltan voluntarios y a los misioneros de servicio a veces les faltan variedades de lugares para servir. Me dijo que era una gran idea que no había pensado antes. 

El viernes di mi primera clase de instituto del semestre. Tengo dos alumnos: Ana e Isaac y estoy dando el curso de Enseñanzas y Doctrina del Libro de Mormón lo cual me hace muy feliz porque soy fan del Libro de Mormón. Isaac había regresado de la misión tan solo un día antes y Ana es una mamá joven que se está reactivando en la Iglesia.

Por la tarde del viernes las misioneras de mi barrio me pidieron que fuera con ellas a visitar a la hermana Cuquita, una hermana mayor de mi barrio que vive sola y está enferma. Cuando llegamos nos dijo que no había llegado al baño y que no podía cambiarse ella sola así que la ayudamos, la vestimos, le dimos de comer, cantamos un himno con ella e hicimos una oración. Después también visitamos a una hermana en enseñanza llamada Miorna que es de Cuba y la invitamos a ir a la iglesia el domingo. 

El sábado en mi p-day fuimos a uno de mis lugares favoritos que es el Centro Histórico de la Ciudad porque fuimos a comprar cuentas de letras para pulseras porque mi hermana Katy quiere hacer pulseras con sus amigos en su fiesta de cumpleaños el siguiente sábado. También compramos algunas cosas más entre ello organizadores para mis stickers porque mi colección de material de scrapbooking se estaba saliendo de control. 

Al llegar a casa hice sushi con Katy, hicimos pulseras, yo le hice una a las misioneras del barrio y a mi amiga Dayane y algunas tarjetas (con stickers) para hermanos del barrio.

El domingo me fue super bien en la capilla porque las personas a las que yo les regalé algo coincidentemente también me llevaron algo a mí. Las misioneras me dieron un girasol, mi amiga Dayane unas notas adhesivas de Harry Potter y el hermano Marco a quien le hice una nota de agradecimiento me dio una donación de trajes de baño para las hidroterapias en el CRIT de Guerrero. 

Hay semanas en las que me siento muy feliz de poder ser la hermana Lima y esta es una de ellas. 

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