Esta semana me sentí muy bien en la misión. Fui a las oficinas de comunicación el lunes y el martes. Comencé a estudiar Predicad Mi Evangelio con mi compañera la hermana Franco y me hace muy feliz aprender de ella, quien estuvo en la misión de enseñanza. Con la hermana Cirilo, mi otra compañera, puesto que estamos en trío aún no hemos podido estudiar porque ella no tiene WiFi o señal en el lugar en el que vive.

El martes los Berrett me invitaron a comer en sushitto que es uno de mis lugares favoritos. Creo que estoy empezando a hacer una amistad más sólida con ellos y eso me hace sentir mucho mejor en la oficina.

El martes por la noche fui a visitar una hermana mayor de mi barrio, quien tristemente es un caso de abandono del adulto mayor. A ella le encanta que vaya a visitarla, me da mucho gusto que ya no está en cama como hace unos meses, sino que ahora ya camina y poco a poco le va sanando la fractura del brazo.
El miércoles fui a la oficina de visas en el CCM y curiosamente me encontré a mi prima segunda, la hermana González, quien está empezando su misión de enseñanza. Me gusta más estar ir al CCM ahora que la hermana Hinojosa está en la oficina conmigo, nos hemos vuelto buenas amigas. Como siempre, me dio un aventón a mi casa.
El miércoles por la noche fui a visitar a la mamá de una hermana de mi barrio que está gravemente enferma desde hace seis años. La hermana no puede hablar por ella misma ni se puede mover, tiene dos enfermeras particulares y su hija la cuida también. Hace muchos años que no va a la Iglesia, pero le pude cantar su himno favorito y hablarle del consuelo que trae el Espíritu Santo. Admiro mucho la fe de su hija para pedirme que fuera a ver a su mamá. Espero poder regresar pronto.
Al volver a mi casa mis tíos estaban cenando con mi familia, al platicarles que al día siguiente probablemente mi papá no podría llevarme al templo por el programa HoyNoCircula, mi tío Carlos ofreció llevarme en su coche a la mañana siguiente.
Me conmovió mucho que se ofrecieran a ayudarme de esta manera y el jueves muy temprano mi tío Carlos y mi tía Sandy pasaron por mí para llevarme al templo. me sentí muy apoyada y agradecida con ellos. Yo tenía la idea de que iba a quedarme a cargo en la mesa de Velo, pero me enviaron como asistente de la mesa de iniciatorias, eso me puso un poco triste porque me estuve preparando mucho para la mesa de Velo, pero creo que es la manera del Señor de decirme que sea humilde. He aprendido mucho en iniciatorias también. La hermana Hinojosa me dio un aventón a mi casa.

Antes de ir al templo horneé un pastel gluten-free para mi papá y al volver a casa se lo decoré y se lo dí para que le cantáramos las mañanitas por su cumpleaños. Fuimos al cine para celebrarlo y vimos una película muy interesante llamada «57 segundos».

El viernes tuve que cancelar mi clase de instituto y mi taller en el CRIT porque fue la conferencia de zona de los misioneros de enseñanza. Las hermanas Mata y López de mi barrio muy amablemente pasaron por mí en su Uber y llegué a la conferencia con ellas. Me dio gusto que ahora seamos dos misioneros de servicio en la conferencia de zona, pues el élder García, quien fue reasignado de una misión de enseñaza a una de servicio, estuvo ahí, aunque creo que no muchos se dieron cuenta que es misionero de servicio porque aún no le llega su nueva placa.

La conferencia de zona estuvo muy bien aunque hay cosas que todavía me intimidan porque no son iguales que en la misión de servicio. Me gustó mucho que hablaron sobre la importancia de hacer un estudio de las escrituras acorde a nuestras necesidades. Tengo la impresión de estudiar más fervientemente el Manual de Predicad mi Evangelio porque en toda la misión casi no lo he hecho. Me conmovió mucho que la hermana Grant hiciera una ensalada vegana sólo para mí, me sentí muy especial y muy querida.


Por la noche del viernes fui a la actividad de Historia Familiar en el barrio e imprimí algunas tarjetas para llevar al templo esta semana. También jugué volleyball por primera vez en años con las misioneras del barrio.
El sábado fui con mi familia al templo porque era el deseo de cumpleaños de mi papá, ahí nos reunimos con mi hermano César y su esposa Adri y entramos a una sesión. Fue muy bonito poder estar con mi familia en el Salón Celestial, sólo falta mi hermana Kathy, pero aún no recibe su investidura. Después volvimos a casa para hacer unas hamburguesas al carbón y terminar de celebrar el cumpleaños de mi papá.


El domingo fui a los servicios y practiqué el piano porque desarrollar este talento es uno de mis propósitos del año. El élder Sanchez me hizo una llamada de ministración, admiro mucho lo que está haciendo como asistente de la misión de servicio.

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