8 – 14 de Abril

El lunes estuve en la oficina en el departamento de comunicación con los últimos detalles para el Simposio Internacional de Libertad Religiosa en Puebla, al volver a casa fui a una reposición de mi terapia, entré a mi consejo de distrito y fui con las misioneras de enseñanza, la hermana Mata y Mis a visitar a la hermana Cuquita, mi mamá no quería que fuera porque todavía no había hecho mis maletas. La hermana Cuquita ya también estaba cansada, así que regamos las plantas de su jardín y la metimos a la cama. 

El martes en la mañana mi papá me llevó al Multiestacas de Aragón con mis maletas porque de ahí tomaríamos un suttle, un camioncito, a Puebla. El viaje lo hice con los Berrett y con el hermano Armando Huape, que al platicar me contó que su esposa y su hija van a al Teletón, me enseñó unas fotos y quedé en saludarlas la próxima vez que las vea. Al llegar al hotel en Puebla nos reunimos con Michelle en la sala de juntas. Yo era la única que tenía hambre pero aún no habíamos hecho el check-in, entonces el élder Berrett me dio su tarjeta de la Iglesia y me dijo que fuera al restaurante del hotel y pagara con esa, pedí el desayuno buffett con la tarjeta del élder Berrett, pero estaba bloqueada y entré en pánico, entonces le hablé al élder Berrett y vino a salvarme, pagó en efectivo y dijo que después pediría el reembolso. Por la noche llegaron los hermanos de BYU Law desde Estados Unidos y los de Conciencia por la Libertad Religiosa, armamos unos paquetes para los invitados y tuvimos una reunión. Conocí al hermano Gary Duxey, a su esposa y su hijo, a Blythe Shupe, a Sherry y a otros hermanos también. Me fui a la habitación a dormir. El hotel era realmente hermoso y muy elegante, ancho en vez de alto y la habitación tenía una cama enooorme. 

El miércoles en la mañana pregunté en el grupo de Whats como desde las 7:00 am que a qué hora nos íbamos a reunir. Como no me respondían, no sé porqué pensé que sería buena idea ponerme a hacer ejercicio y a las 8:00 que ya me estaba bañando, el élder Berrett me respondió «Ahora, a las 8». Creo que pocas veces me había terminado de bañar y vestir tan rápido en mi vida lol. En el lobby me reuní con la hermana Dana que también viene de BYU con quien me hice amiga también. De ahí fuimos en la camioneta de la hermana Michelle a OfficeMax, en donde estuvimos como dos horas imprimiendo todo el material que necesitábamos para el evento, recortando y engrapando muchas cosas también, yo creo que en total han de haber sido cerca de mil hojas. De ahí volvimos al hotel, fui a desayunar al restaurante del hotel y ahí la hermana Blythe se sentó conmigo y creo que nos volvimos amigas porque ella igual estudió Literatura y una media maestría en Bibliotecaria. 

Al terminar de desayunar fui a la sala de juntas del hotel a terminar unas cosas y luego me maquillé en mi habitación para el evento a las 4:00 pm. El evento de bienvenida fue en el patio central, al lado de una alberca, primero ayudé con el registro de los invitados, entrevisté a Gary Huxey para el artículo de sala de Prensa y luego ayudé al hermano Alfredo, que acababa de llegar, para organizar los audífonos especiales para los que necesitaban traducción español-inglés. El diálogo estuvo super padre porque giró en torno a los pueblos originarios de México y las comunidades indígenas y vinieron representantes de los mayas y los tzotziles, así como una lingüista. 

Después de esto, nos subimos a un camión que nos llevaría al Centro Histórico, ahí se sentó conmigo la señora Lulú, esposa de un investigador de la Universidad Anáhuac e hicimos plática, después de eso quería estar conmigo para todas partes, nos hicimos buenas amigas. En el centro histórico visitamos la primera Iglesia Bautista de Puebla, es interesante porque su pila bautismal está justo detrás del púlpito, recibimos una guía por el líder de su Iglesia. 

Después nos volvimos a subir al camión y fuimos a cenar a un restaurante llamado Quinta Real en donde nos recibieron con mariachis, la hermana Michelle me pidió que acomodara a los invitados en las mesas centrales y cuando yo me senté la mezcla fue muy interesante, había sentado a dos católicos ortodoxos, a un pastor anglicano, a un hindú a la señora Lulú conmigo en la misma mesa. La verdad la plática estuvo muy interesante porque tanto el pastor como los católicos ortodoxos son muy inteligentes y saben muchas cosas de muchas religiones. A la hora en que la comida estaba llegando yo estaba muy nerviosa porque todo parecía tener alimentos de origen animal, pero para alivio mío, el joven hindú a mi lado dijo que él tampoco comía carne y más tarde nos trajeron comida vegana a los dos. Volvimos en camión al hotel y yo estaba muy cansada. Busqué a Christian Badillo de Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa para una entrevista para el sitio web de la Iglesia. Luego el élder Berrett me buscó para decirme que Michelle necesitaba ayuda para acomodar unas cosas en el Salón para el día siguiente. 

Teníamos unos regalos sorpresa para los invitados que ni siquiera los de BYU Law sabían que íbamos a dar, eran unos platitos de talavera que decían «Creer es el principio de la libertad». Entonces nos pusimos a acomodarlos en cada lugar de las mesas en unas bases. Había una mesa con una mancha de polen por las flores y me tuve que poner a quitarla con jabón para manos y agua del baño. Mientras preparábamos los platos me pregunté si así se siente ser Santa Claus, dejando regalos secretos a mitad de la noche para que los descubran en la mañana. Después de esto, por fin me fui a dormir. 

El jueves por la mañana ayudé a registrar a los invitados en su entrada, entonces ya no pude ver la reacción de los regalos sorpresa, pero fue bueno porque en un ratito, un hermano me relevó y pude ir a comer algo al buffet de desayuno del restaurante, en donde el chef Kosher estaba perdido porque no encontraba a los judíos para darles el desayuno, entonces yo traté de ayudarle a encontrarlos. Volví a la recepción a registrar y después de un rato más el élder Berrett me relevó y fue muy bueno porque pude escuchar más del Simposio, tomar notas, grabar cosas para el artículo y el hermano Alfredo me prestó su laptop para ayudarle a redactar el primer artículo del simposio y publicarlo. 

En esta segunda parte participaron líderes gubernamentales, líderes religiosos, entre ellos el presidente de la misión Puebla Norte, Presidente Montejo y líderes académicos, entre ellos el esposo de Lulú, Alberto Patiño.

Luego hubo una comida y la verdad fue una convivencia super bonita porque ya nos estábamos conociendo más y me volví a sentar con los mismos de la noche anterior. Era un buffett muy muy vasto estaba todo muy bonito, un reverendo judío hizo una oración para bendecir los alimentos de todos. Después hubo una breve sesión de cierre y nos volvimos a subir al camión. 

Visitamos la Catedral del Centro de Puebla y la verdad me quedé muy impresionada por su majestuosidad y belleza, me encantó que nos dejaron entrar al coro y el padre nos enseñó unos libros viejísimos de pergamino, que eran los himnarios en latín de hace 500 años y que miden como casi un metro. Después volvimos a subir al camión y ahí me senté con Yasif, un chico de 15 años musulmán amhadí que venía con su hermana de 13 años quien llevaba su hijab y papá que es líder en esa Iglesia en Querétaro, creo que  nunca había hablado con un musulmán y me resultó muy interesante que me hablara de su religión, curiosamente tienen muchos principios como los nuestros y me asombró la fe que tiene, la fe de un joven, me recordó a los jóvenes de mi propia iglesia. Ellos venían de Pakistan pero habían sido perseguidos así que tuvieron que venir a América, también creen en la castidad y en la modestia, oran cinco veces al día, creen en un juicio final y curiosamente aceptan a Cristo como un profeta de su dios Alá, pero tienen su propio Mesías. Me explicó también que hay diferentes tipos de musulmanes pero ellos son los únicos que aceptan que su mesías ya vino. 

De ahí fuimos al Templo de Puebla y me pareció muy satisfactorio que otras religiones aprendieran de nuestra Iglesia, estuve en un grupo con una señora que había vivido en Japón y visitado muchos templos y comparaba el templo de Puebla a uno de ellos, incluso se sentó frente al agua de la pila bautismal para hacer una oración en el piso. Me percaté de que a la guía que estaba dando el recorrido a nuestro grupo le costaba responder algunas de las preguntas complejas de personas eruditas en otras religiones, tenía miedo de ayudarla y saltarme su autoridad o algo, pero comencé a ayudarle a explicar algunas cosas y luego la guía ya me pedía mucha ayuda y otras personas me hacían preguntas directamente a mí. Fue la primera vez que vi el templo y la verdad me pareció muy interesante, mi punto de comparación es el de la CDMX porque es el único otro que he visto y este se me hizo muy chiquito y sencillo pero muy hermoso y con detalles muy artísticos. 

Después de la visita al templo fuimos a cenar de nuevo a Quinta Real pero ahora había un espectáculo de baile. Me senté al lado de un líder de la comunidad maya llamado Romel de Guatemala y me empezó a hacer muchas preguntas de la misión de servicio, del otro lado tenía al hermano Chris Bauer que es el abogado que estaba hablando con el director de Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa y al platicar poco a poco me di cuenta de que era miembro de la Iglesia y que vivía en querétaro, cuando el hermano Chris le preguntó de dónde era él dijo que de la Ciudad de México de un barrio Valle Dorado y yo le dije que yo también, volteó a ver mi placa y dijo que conocía a mi papá y yo le dije que tal vez yo conocía al suyo: su papá es el hermano Badillo que es consejero de mi barrio.  Cuando le conté esto a mi papá, él  me dijo que el hermano Christian ahora vive en una casa que construyó mi tío Pepe, primo de mi papá.

Esa noche me regresé al hotel en el camión en donde me senté con el hermano Alfredo, llegué a mi habitación y me dormí luego, luego. 

El viernes ya se había acabado el Simposio como tal pero había una excursión el Turibus, yo me tuve que levantar temprano para dar mi clase de instituto a mi alumna Xime y luego tuve un debate mental de si ir o no al turibus porque tenía que escribir el artículo del evento con los hechos del día anterior. Mientras pensaba en eso bajé en chanclas a desayunar y ahí me volví a encontrar a Blythe, desayunamos juntas y me dijo que iba a ir al Walmart con otros hermanos a comprarse un sombrero porque nos habían advertido que el sol pegaba muy fuerte en el Turibus porque íbamos a ir en el segundo piso, le pregunté si podría acompañarlos porque yo no tenía uno y me dijo que ya casi se iban. No tuve tiempo de cambiarme los zapatos así que me fui caminando en chanclas con unos hermanos gringos al Walmart. Ahí encontré un sombrero, un cepillo de dientes (porque había olvidado el mío en casa y llevaba tres días lavandome los dientes con pasta en el dedo y con hilo dental) y un mini bloqueador, me formé en la fila y a la hora de pagar, la hermana Sherry dijo que ella quería pagar por mis cosas porque sabía lo difícil que era ser una joven misionera, sentí super bonito. Volvimos al hotel, subí a ponerme zapatos y fuimos al turibus. 

No quería perderme la diversión así que llevé mi tablet y me puse a escribir el artículo en el camino, iba a divertirme pero también iba a trabajar. Afortunadamente me pude sentar en el piso de abajo del turibus. Nuestra primera parada fue el Templo de Santa María Tonantzintla, muy bonita e impresionante y ahí vimos artesanías, yo me compre una nieve de maíz azul. 

Luego fuimos a Cholula, en donde el guía del turibus nos dijo: «nos vemos en dos horas, hagan lo que quieran» Yo quise subir a la Iglesia pero los Berrett no quisieron, así que subí yo sola y a medio camino me encontré con la hermana Sherry, Denisse y su esposo, el hermano Chris Bauer y un joven diputado de Costa Rica y Blythe a quien le costaba la subida porque tenía un marcapasos, yo entrelacé mi brazo con el suyo y fuimos juntas, también la cubrí con mi sombrilla y me detuve con ella cada vez que lo necesitaba, después de un rato dijo «usted es una verdadera misionera de servicio». 

Después me regalaron una entrada para ir con ellos a las ruinas de ahí en Cholula y vimos los restos del basamento piramidal, también subimos un pedazo, yo estaba bien feliz ahí arriba hasta que tuve que ver hacia abajo y sentí muchísimo miedo, así que bajé los escalones super lento. 

Luego fuimos a comer pero nos quedaba como media hora del tiempo que nos había dado el Guía del turibus. Así que nos metimos rápidamente al primer restaurante donde aceptaran tarjeta y nos trajeron tres platos gigantes de arrachera, uno de mole con arroz y unas chalupas y yo pedí una sopa de tortilla sólo con la tortilla. La comida la pagó Sherry y dijo «BYU invita». Solo nos comimos un tercio de la comida cuando ya nos teníamos que ir así que la pedimos para llevar. Llegamos al camión más tarde de la hora establecida y la hermana Michelle ya me estaba marcando para preguntarme dónde estaba, pero lo logramos. 

Después fuimos al centro histórico y ahí se acabó el recorrido,  pero nos dieron más tiempo libre. El élder Berrett nos llevó a la Biblioteca más vieja de América. Era un lugar hermoso lleno de libros en latín, me sentí como en la Bella y la Bestia, no sabía quién estaba más emocionada, si Blythe o yo. Después fuimos a tiendas de artesanías y estuvimos como una hora en una tienda de talavera porque las hermanas de Estados Unidos estaban encantadas. A mí me dolían mucho los pies porque todo lo había recorrido con zapatos y no con tenis. 

Después de un rato los Huxey dijeron que se habían cansado y que iban al hotel y preguntaron si alguien quería ir con ellos y les dije «yo». Entonces caminamos juntos hasta una avenida, en donde pasamos por un helado que me invitó el hermano Gary Huxey y pedimos un taxi. En el camino me puse a platicar con ellos y parece que los Grant viven en donde ellos vivían hace años cuando eran líderes de misión. Llegué al hotel, me comí una sopita y me dormí.

El sábado todos ya se iban al aeropuerto pero mis papás iban a pasar por mí porque venían a una excursión del barrio al Templo de Puebla, esa actividad se le había ocurrido a «la misionera de servicio del barrio con ideas muy locas» no me la podía perder. Yo me despedí de mis nuevos amigos y desayuné algo, luego tomé un Uber y  me reuní con mi familia y mi barrio en el Templo. También venían mi hermano César y su esposa Adri de quien había sido su cumpleaños. Nos formamos bajo el sol por dos horas como si fuera un parque de diversiones y por fin pudimos entrar. Me gustó mucho ver al barrio reunido y que algunos miembros nuevos conocieran cómo es el templo por dentro. Nos tomamos unas fotos y luego los hermanos subieron al camión.

Yo regresé en la camioneta del obispo Joaquín y su esposa la hermana Dayane. Teníamos la intención de pasar a comer al Rancho El Guarda, le habían dicho al obispo que nos teníamos que retirar a las 3.30 pero como hicimos mucha fila en el templo ya no nos iba a dar tiempo de pasar ya eran las 2:00, entonces acordamos mejor comer en nuestra capilla. 

Cuando íbamos en el camino el camión empezó a detenerse de vez en cuando porque se estaba calentando  mucho y una de las paradas más largas fue justo en Río Frío, a cinco minutos del Guarda, entonces fuimos al Guarda en la camioneta del obispo y él habló con el administrador para saber si nos daban oportunidad de quedarnos más tiempo del que nos habían dicho porque nuestro camión se había detenido. Para nuestra alegría dijo que sí, así que el camión llegó y sentí un montón de alegría cuando los hermanos iban bajando del camión todos con sus platillos de comida que habían hecho para compartir con los demás. Estuvimos ahí un rato, el camión también descansó y volvimos a casa. En el camino vimos un accidente y alguien dijo «a lo mejor por eso se detuvo el camión». Y también al final del día le dije al obispo Joaquín que el Jefe estaba feliz de que hubiéramos ido a Su casa y que por eso nos había premiado dejándonos ir a Su rancho. 

El domingo estuve ayunando pero me dolía mi intestino, yo creo que de la ansiedad de regresar a mi casa y por eso terminé mi ayuno un poco más temprano. En la reunión de testimonios todos los hermanos estaban bien felices por la excursión del día anterior.  En la clase de la Sociedad de Socorro vinieron a visitarme el presidente y la hermana Rosas y me sentí muy amada por ellos. Por la tarde, celebramos el cumpleaños de mi hermano César y mi cuñada Adri y yo había agendado una entrevista con el presidente Regino en la tarde, así que estuve en la capilla esperándolo y me puse a tocar el piano. En eso llegaron las hermanas Mata y Mis y nos pusimos a platicar. La hermana Mis tuvo desafíos en el CCM así que la escuché y traté de darle muchos ánimos. Mi entrevista con el presidente Regino me ayudó a sentirme muy bien, él dijo que estaba dispuesto a ayudarme en todo, incluyendo mi proceso de una posible transferencia a la misión de enseñanza. 

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