El lunes fue la conferencia de zona de la misión de enseñanza. Me fui en el Uber con las misioneras del Barrio, me gustó mucho, me sentí muy feliz y muy querida por nuestros líderes de misión. Era la primera conferencia de la hermana Mis y la última de la hermana Mata. Me tocó discursar y estuvo lindo. Les llevé galletas de chocolate a los misioneros. Vi al élder García y al élder Morales que antes estaba con nosotros en la misión de servicio y nos tomamos una foto. La hermana Grant hizo comida especial para mí: pasta con salsa de jitomate, muy deliciosa, pero lo más importante es que me sentí especial.





El martes fui a la oficina del Área y escribí un artículo sobre un evento de FamilySearch que hubo en Puebla, con información que me proporcionó el hermano Guillermo Velasco. A mediodía un hermano de Servicios para la Familia me llamó para una entrevista para evaluar mi salud mental para transferirme a la misión de enseñanza, fue una entrevista muy larga, como de dos horas. Por la noche estudié las escrituras con mi compañera, la hermana Franco.
El miércoles fui al CCM y estuve sirviendo en visas con la hermana Hinojosa, nos tomamos una foto. Comimos en el comedor con otros misioneros de servicio, la hermana Cos, el élder García y el élder Muñoz, que es nuevo. Me puso triste que el élder garcía dijera que si no recibía la oportunidad de ser transferido a la misión de enseñanza él pediría su relevo. Por la tarde la hermana Hinojosa me dio un ride a casa y fui a mi terapia. Por la noche me puse a preparar mi lunch para el templo.

El jueves fui a mi turno en el templo y me quedé en la mesa de sellamientos, me encanta servir ahí. De regreso la hermana hinojosa también me dio un ride pero yo estaba muy cansada y me quedé dormida en el auto. Al llegar a casa las misioneras de enseñanza, hermana Mis y Mata estaban comiendo con mi familia, pero después nos pusimos a hacer tarjetas de scrapbooking para los amigos en enseñanza y tuvimos una llamada con Adriana, que es una joven que está muy entusiasmada por aprender del Evangelio y también quiere invitar a su mamá y a su esposo. Por la noche me puse a preparar mi clase y tomé mi clase de instituto con mi linda maestra la hermana Natt Torres.
El viernes fue un día de enseñar, primero di mi clase de instituto a mis alumnas Xime y Ana, luego fui al CRIT en donde di el taller de uñas de Gelish a las mamás y por la tarde le di una clase de yoga a las hermanas de la Sociedad de Socorro en la Capilla.



A las hermanas les encantó mi clase porque fue muy amigable para los principiantes y se sintieron muy bien. Me hizo muy feliz que una amiga en enseñanza, Alma, a quien hemos visitado, haya asistido a la capilla con sus hijos este viernes.




El sábado por la mañana me apuré para limpiar mi habitación y lavar mi ropa y luego volví a ser guía de turistas en la CDMX, pero ahora de los misioneros mayores. Los Berrett recibieron la visita de su hija Molly y organizaron un paseo en el Centro Histórico para comprar vestidos y escogieron a la más obsesionada con el Centro Histórico y los vestidos: A mí. Pero yo no esperaba que fuera un grupo tan grande, eran seis parejas de misioneros, todos estadounidenses. Fuimos a mis tiendas favoritas a donde ya había llevado a la hermana Frandsen y a los Deaver. Las hermanas estaban encantadas con los vestidos mexicanos y todas se compraron algo mientras los élderes visitaban el Templo Mayor. Luego fuimos a comer al buffet de Brunch en la Terraza del Grand Hotel. Todo muy bonito, rico y elegante.





Después los demás se fueron a su casa pero los Berrett y yo todavía fuimos a la Catedral, a Bellas Artes y a el Auditorio Nacional (los últimos dos sólo los vimos por fuera mientras buscábamos que un Uber nos recogiera). Me encantó conocer a Molly, la hija de los Berrett, es muy divertida y amorosa con sus padres. Creo que nuestra relación se ha fortalecido mucho con esta experiencia.
El domingo fui a la capilla y me llenó de alegría que fueran tanto Alma como Adriana, así como otros miembros nuevos que hemos estado ministrando, me gusta saber que aunque soy misionera de servicio, puedo poner un granito de arena para ayudar a integrar y ministrara a las personas que están conociendo el evangelio. Por la tarde mi hermano César y mi cuñada Adri vinieron a visitarnos y pasamos la tarde juntos. Me sentí muy amada porque mi cuñada me hizo unos tacos dorados con zanahoria y trigo y unas galletas veganas de florecita.
Me siento muy feliz en la misión, pero creo que este mes he estado teniendo muchas actividades y esta semana he tenido un poco más de tiempo para mí, lo que me pone más tranquila y feliz. Esta semana ya pude mantener mi espacio más limpio, pero aún quiero mejorar en organizarme mejor para tener tiempo de preparar comidas más sanas, dormir más y hacer más ejercicio. Creo que son aspectos básicos de mi salud física en los que quiero mejorar.

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