¡Hola! No fue mi mejor semana. El lunes estuve en el departamento de comunicación,estoy trabajando en un plan de redes sociales de la conferencia general. Cumplí un año en la misión y me sentía muy feliz. Por la noche tuve mi reunión de consejo de distrito y más tarde fui a la casa de las misioneras de enseñanza porque le ayudé a la hermana Mata a empacar sus cosas, ella y la hermana Mis me compraron un paquete de galletas oreo y una leche vegetal para que cenara con ellas. Me despedí de la hermana Mata.

El martes comenzó lo difícil, desde que desperté me empecé a sentir mal de mi intestino, sentía mucha ansiedad pero no identificaba por qué y como consecuencia tenía mucho dolor en mi intestino. Sin embargo fui a la oficina y seguí adelante, pero me sentí mal conforme avanzó el día y el miércoles que desperté me sentía aún peor, pero no quería defraudar a los hermanos de visas asi que trabajé desde casa. Fui a mi terapia.

El jueves no circulaba el coche entonces no pude ir al templo tampoco y me quedé en casa a recuperarme y a ayudar a mi mamá con las labores del hogar. Por la noche preparé una clase muy bonita de instituto y fui alumna de mi clase. El viernes le di mi clase a mi alumna Xime, y cómo no sabía qué taller dar, fui al Teletón como voluntaria normal y me pusieron en Hidroterapia con mi amiga la hermana Acevedo. Hubo una celebración al final por los 25 años de aniversario del CRIT Edo Mex. Hubo tacos y yo comí piña y cocas. Por la tarde fui a mi terapia.




El sábado me reuní con la familia de mi mamá para celebrar el día de las madres en casa de mis abuelitos, pero la verdad no me gusta mucho ir a esa casa porque mi abuelitos murieron y me da mucha tristeza. Pero la pasamos muy bonito, comí una de mis comidas favoritas: los tlacoyos de frijol. Por la tarde mi hermano quiso hablar conmigo porque de nuevo él y su novia se han enojado conmigo.

El domingo me invitaron junto con los Rosas a discursar en la conferencia de estaca de Chapultepec. Llegué en Didi y se tardó mucho, aunque iba con una hora de anticipación, llegué tarde. No me esperaba ver a tantas personas conocidas, pero muchas de las persona de la oficina son de esa estaca, estaba muy nerviosa, porque en mi discurso hablo de las cosas que me hacen vulnerable, pero la hermana Rosas y la hermana Grant me animaron con dulcecitos y apretones de mano. Me parece que mi discurso tuvo un impacto positivo y le gustó a algunas personas que se acercaron a felicitarme y darme un abrazo. Un niño con autismo me dijo que le gustaría ir a la misión de servicio y un hermano, el hermano Cuevas quedó tan encantado con mi mensaje, que me dijo que nos llevaría a mí y a los Rosas a nuestras casas. Se me hizo un gesto muy dulce. El hermano Cuevas tiene un hijo que podría ir a la misión de servicio y estaba muy feliz de escuchar que este llamamiento existía, cuando le dije que su hijo era el futuro élder Cuevas, casi le salen lágrimas de los ojos. Me siento bendecida de ser escuchada y de pensar que mi voz, mi testimonio y experiencia es importante. Por la noche estuve en mi reunión de consejo estudiantil, estamos planeando una actividad de servicio y me emociona mucho aportar ideas.

Me siento orgullosa de que esta semana estuve siendo muy constante haciendo ejercicio, pero me falla mucho el estudio en compañerismo. Mi intestino está mejor, me compré las plantas para hacerme un té que me sugirió la hermana Castañeda.

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