Esta no ha sido la mejor semana
El lunes estuve con mi familia porque era día festivo y no había trabajo en la oficina. Mi hermano y mi cuñada, así como mis tíos vinieron a desayunar comida mexicana a mi casa. Por la tarde fui con mi hermano Cesar y mi cuñada Adri por un boba. También jugamos Kahoot y yo gané en el de Harry Potter, por no decir que perdí en todos los demás. En la noche tuve mi consejo de distrito.





El martes fui a la oficina y estuve trabajando en algunos planes de comunicación con el hermano Alfredo. Por la tarde fui a visitar a la hermana Graciela, una hermana mayor del barrio, cuyo esposo está muy enfermo. Me dijo que la ponía triste que las misioneras de enseñanza ya no la visitaran, me imagino que es porque su esposo no quiere bautizarse, pero yo le dije que yo la visitaría. Me dio palomitas de caramelo y platicamos por muchas horas. Me contó muchas experiencias de su vida y el domingo que nos vimos en la capilla me regaló una crema para la cara.
La noche del martes fue cuando empecé a sentirme mal, hacía meses que mi Síndrome de Colon Irritable no me causaba ninguna molestia pero esa noche casi no pude dormir por el dolor, a la mañana siguiente estaba agotada pero no quería faltar al CRIT porque tenía preparado mi taller de Lettering y la última vez que falté una niña lloró. Le platiqué a Cynthia mi coordinadora y me dijo que mejor me quedara en casa a descansar.
Por la tarde le platiqué a mi terapeuta que tal vez una de las cosas que está detonando el dolor de mi intestino es que me preocupa mucho que mi hermano va a casarse en octubre.
El jueves me seguía sintiendo mal pero fui al templo, regresé después de dos semanas de que mi recomendación estuviera vencida, estaba muy emocionada y feliz de volver a ver a mis amigas obreras. Mi amiga la hermana Hinojosa me dio un ride de ida y vuelta y mi mamá me envió un pan de plátano para compartir con las hermanas. Me tocó servir en velo y me siento muy agradecida de que el Señor me quiera en su casa en una ordenanza tan culminante como esa.


Por la tarde me seguía sintiendo mal, era el cumpleaños de mi mejor amiga Lupita, así que le llamé un rato y luego me conecté a mi clase de instituto, pero estuve a punto de no preparar la clase de instituto que yo doy los viernes, el Señor me dio la fuerza para hacerlo.

El viernes me desperté con mucha dificultad y di mi clase a Emiliano y al hermano Aguilar, la clase pudo haber estado mejor preparada pero hice lo mejor que pude. Luego fui al CCM llegué un poco tarde y esta vez compré el boleto de comida. Serví en el departamento de Visas.
La hermana Hinojosa me dio ride de regreso a casa y luego de ahí fui a la actividad de escuela dominical del barrio. Fue divertido hubo un rally y pan dulce.
El sábado volví a despertar con dolor y pero aún así me preparé para ir al ensayo para el coro de estaca. Mi mamá me regaló una flor amarilla ❤ por el inicio del otoño, eso me hizo sentir muy especial. En el ensayo de coro estuve dibujando con una niña llamada Esther. Al volver me dormí un rato y luego ayudé a mi papá con la remodelación de la cocina.




El domingo fui a los servicios, tuve la impresión de visitar a los niños de la primaria porque mi mamá es la consejera de la presidencia de la primaria, hace unos meses yo les enseñé a los niños a marcar sus escrituras con banderitas de animalitos y quería ver cómo iban. Pero ya cuando estaba ahí me quedé porque no había ido la maestra de Guardería y necesitaban a una hermana extra para que hubiera dos adultos en cada salón. Era el primer día de guardería de una de las niñas y me daba mucho miedo que se pusiera a llorar pero rápidamente me agarró confianza y les canté himnos mientras jugaban con pelotas y hacían algo parecido a colorear una familia orando.
Por la tarde fui al ensayo del coro de la estaca y luego fue el énfasis misional, en donde me pidieron compartir un testimonio sobre la misión de servicio. Los Rosas y los Hernández estuvieron ahí. El coro terminó participando en el devocional también.

Tuve una semana un poco más dificil de lo normal, pero sé que el Señor está conmigo. Gracias por estar al pendiente de mí. Los quiero mucho.

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