Esta ha sido una gran semana en la que he sido inspirada de muchas maneras a ser mejor.El lunes fui a la oficina y tuvimos una reunión respecto a la planeación de Ilumina el Mundo. Por la tarde fui a mi terapia y tuvimos nuestro consejo de distrito, fue el último consejo de la hermana Cirilo y el primero del élder Sahagún. La hermana Cirilo dio unas palabras de despedida.



El martes fui a la Conferencia de Zona en la capilla de Culturas, me fui en Uber con las hermanas de mi barrio, Martinez de Anda y Ocampo, pero no teníamos dinero en efectivo para el Uber asi que el élder Velasco nos salvó porque justo cuando nos íbamos a bajar él iba pasando y lo pagó él. «¡Qué bendición!» pensé.




El presidente Grant me avisó que daría mi testimonio de despedida. Estaba desprevenida así que lo preparé lo mejor que pude minutos antes. Me gustó mucho poder ver a otros misioneros y me sentí motivada y fortalecida. Incluso hice algo que no había hecho antes: jugar básquetbol con ellos. La hermana Grant me llevó una ensalada especial para mí. Nunca falla en hacerme sentir importante. No pude evitar sentir nostalgia al pensar que no volveré a experimentar una conferencia de zona en mi vida y abracé cada momento.
Después de volver de la conferencia de Zona, las misioneras de enseñanza de Valle Dorado y yo aplicamos lo aprendido y fuimos por las calles buscando contactar personas, les dije a las hermanas que si conseguimos 10 números de teléfono les compraría algo de comer y sí lo logramos. Así que a la hermana Martinez de Anda le compré un helado, a la hermana Ocampo le compré unas salchichas y yo me compré un elote. Volvimos a casa cansadas pero satisfechas.
El miércoles me invitaron a ir al templo con la Zona y fueron otras zonas también entonces pude ver a mis amigas que están en otras áreas como la hermana Naranjos, la hermana Mis y la hermana López. Lo que no me gustó fue que en la combi en la que rentamos pusieron música de reggaetón y había misioneros que no sólo la estaban escuchando y no le decían nada al chofer, sino que además cantaban. Me sentí muy decepcionada pero me dio pena decirles algo. También me hizo sentir más que la policía detuvo nuestra combi y dijo que nos llevarían al corralón entonces los misioneros le dieron 500 pesos al policía para que nos dejara ir. Los policías que lo hicieron dijeron que era para que pudiéramos llegar al templo, pero se supone que somos representantes de Jesucristo y me sentí muy indigna de ser cómplice de corrupción. Aunque tal vez tengo una versión distorsionada de las cosas.
Me gustó mucho que la sesión de investidura fuera un poco más corta porque también reduce mi tentación de quedarme dormida. Me gustó mucho estar en el salón Celestial reflexionando sobre lo que Dios piensa de mí. Compramos algunas cosas en la manzana del templo, yo compro las Liahonas en las que mis artículos salen publicados. Después fuimos a Sumo. La verdad no tenía muchas expectativas porque la última vez que fui no había opciones veganas pero ahora hay más cosas y comí mucho sushi ❤ el sushi va directo al corazón. Por la tarde fui a terapia.







El jueves fui al templo, la hermana Hinojosa me llevó en la mañana, en el coche iba la hermana Lupita también. En el templo me asignaron el bautisterio (justamente había comentado que era el único lugar en el que no me había tocado liderar) y me pareció un poco abrumador porque ahí abajo es como un mini templo con muchas responsabilidades. Incluso tuve algunos roces con los líderes de los misioneros del CCM porque descuidaban a su misioneros y no seguían nuestras indicaciones. Pero igual pasó algo muy bonito y es que vi a mis tíos Sandy y Carlos y a mi primo Charly (que tiene parálisis cerebral) ellos fueron como participantes para hacer bautismos y nos dio mucho gusto vernos. Al terminar sus ordenanzas se quedaron afuera como una hora porque estaban esperando a que saliera para darme un ride a casa. Le avisé a la hermana Hinojosa y me fui con ellos, quienes también me invitaron a comer. Me sentí super especial. Los quiero un motón.
Al volver a casa fui un rato a buscar personas en la calle con las misioneras de Enseñanza del barrio y luego fui con mi familia a la capilla de Tlane porque mi primo Arturo abrió su llamamiento misional. Le tocó servir en Puebla norte el 16 de diciembre. Volví a casa un poco tarde así que ya no pude preparar mi clase de instituto.
El viernes fui al CCM, ayudé a los misioneros con los trámites migratorios. Estaba con la hermana Hinojosa y los hermanos de Visas. La hermana coordinadora de los matrimonios que acompañan a los misioneros del CCM al Templo me pidió hablar conmigo, me imagino que se enteró del incidente del día anterior. Le dije que yo sólo era una simple obrera y que la hermana Hinojosa también servía como obrera, pero insistió en hablar conmigo a solas con la hermana Nancy. Buscaban aclarar que los misioneros no pueden separarse de su compañeros dentro del templo, que es algo contrario a lo que el presidente del templo, presidente Fernandez, nos había dicho, creo que estuvo bien que me lo dijeran. Pero yo también aproveché para decirles que había varias cosas de su lado que ellos podían mejorar. Pero al final le aclaré que yo soy una simple obrera. Fui a la tienda del CCM a comprar una falda para mi prima la hermana Gonzalez, su mamá me la encargó porque ahí venden unas de patchwork. Ese mismo día mi tía Sandy me pidió comprar unas camisas pero no me pude conectar a mi app del banco. Regresé a mi casa con la hermana Hinojosa. Hice ejercicio por la tarde.

El sábado lavé mi ropa y luego vi la conferencia general con mi familia. Me gustó bastante el discurso del élder Neil L. Andersen. Fue una excelente manera de empezar la conferencia. Por la tarde fui a una actividad JAS en la capilla de Atizapán que organizó mi hermana (es la representante JAS de la estaca). En la actividad comimos hotdogs y vimos la conferencia juntos. Al llegar a casa lavé más ropa y preparé comida para la semana.

El domingo fui a la Iglesia a ver ambas sesiones de la conferencia, en el inter entre una y otra comimos todos los hermanos del barrio. Noté que las misioneras de enseñanza del barrio tuvieron cambios de emergencia y volvió al área mi amiga la hermana Naranjos. Platiqué un rato con mis amigos recién conversos y con mi amigo Juanma que se está volviendo a activar.




Por la noche fui con mi hermana Katy al apartamiento misional de una joven de la estaca llamada Meli (ahora hermana Romero). Ella fue una joven en un FSY de quien fui su consejera. Me sentí muy orgullosa. Ahí me encontré con las misioneras de enseñanza de Esmeralda.
Los discursos de la conferencia general me han hecho sentir inspirada para ser mejor misionera y prepararme mejor para cuando termine la misión, tengo mucha más determinación de ser obediente y diligente. Me siento bendecida de vivir en estos tiempos escogidos.

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