La belleza de los pies que anuncian Buenas Nuevas

Los Aquino son unos hermanos de mi barrio a quienes les tengo mucho cariño. La hermana Aquino fue mi líder en la primaria cuando era niña y mi maestra de escuela dominical cuando era joven. Su esposo, el hermano Aquino fue consejero del obispado del barrio en varias ocasiones y ahora es mi maestro de escuela dominical de los JAS. 

Días antes de que comenzara a servir en mi misión la hermana Aquino me dio un sobre con dinero para que me comprara algo y en el sobre también había una nota.  Con el dinero me compré una lonchera rosa que creo que he usado casi todos los días de mi misión y en la nota decía lo siguiente. 

“¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de paz, de los que anuncian el evangelio de las buenas nuevas!”

Esta escritura se encuentra en Romanos 10:15.

Hay escrituras similares en: 

7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina!

14 Y estos son los que han publicado la paz, los que han traído gratas nuevas del bien, los que han publicado la salvación y dicen a Sion: ¡Tu Dios reina!

15 Y, ¡oh cuán hermosos fueron sus pies sobre las montañas!

16 Y más aún: ¡Cuán hermosos son sobre las montañas los pies de aquellos que aún están publicando la paz!

17 Y además: ¡Cuán hermosos son sobre las montañas los pies de aquellos que en lo futuro publicarán la paz; sí, desde hoy en adelante y para siempre!

18 Y he aquí, os digo que esto no es todo. Porque, ¡cuán hermosos son sobre las montañas los pies de aquel que trae buenas nuevas, que es el fundador de la paz, sí, el Señor, que ha redimido a su pueblo; sí, aquel que ha concedido la salvación a su pueblo!

40 Y entonces dirán: ¡Cuán hermosos sobre las montañas son los pies del que les trae buenas nuevas; que publica la paz; que les trae gratas nuevas del bien; que publica salvación; que dice a Sion: Tu Dios reina!

19 Ahora, ¿qué oímos en el evangelio que hemos recibido? ¡Una voz de alegría! Una voz de misericordia del cielo, y una voz de verdad que brota de la tierra; gozosas nuevas para los muertos; una voz de alegría para los vivos y los muertos; buenas nuevas de gran gozo. ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies de los que traen alegres nuevas de cosas buenas, y que dicen a Sion: He aquí, tu Dios reina! ¡Como el rocío del Carmelo descenderá sobre ellos el conocimiento de Dios! 

Me he puesto a pensar mucho en esas palabras en los últimos días. Mis pies no se ven muy benditos o hermosos, de hecho se ven así para la mayoría de las misioneras (esta foto la saqué de internet porque qué pena mostrar una mía): 

Les dicen pies de Duvalín, como el dulce. Asimismo, he gastado, hasta que se han roto, cuatro pares de zapatos durante la misión.

He de decir que creo que mi resistencia ha aumentado mucho durante la misión. Hago muchas actividades sentada como cuando estoy en la oficina de visas o de comunicación, pero muchas otras también las hago de pie como cuando estoy en el CRIT o en el Templo. También creo que camino mucho. A pesar de que tuve problemas ortopédicos durante gran parte de  mi vida ahora puedo caminar muchos kilómetros sin que eso sea un impedimento para mí. El fin de semana pasado jugué a “Las traes” con un niño de tres años y corrimos por horas sin que me cansara. Supongo que también tiene algo que ver con que he sido bendecida en el templo.

Pero más que en un aspecto físico, creo que en un aspecto espiritual mis pies pueden ser hermosos. Mis pies son como los cimientos en la anatomía de mi cuerpo y deben estar fundamentados en la roca que es Jesucristo y Su palabra. Como en Salmos 18: 33: “Él hace mis pies como pies de ciervas, y me hace estar firme en mis alturas.”

Esta escritura se refiere a los pies de animales similares a los ciervos que viven en el Medio Oriente. Estos animales de pies seguros pueden escalar paredes de acantilados casi escarpados con aparente facilidad. Saltan y saltan a través de rocas como si estuvieran jugando en un prado tranquilo. Hacer solo un paso en falso podría enviarlos fácilmente por el acantilado a su destino.

Esto me hace pensar que a pesar de lo difícil que a veces el camino en el mundo se puede poner, en la misión nos esforzamos por seguir pisando fuerte, andando con firmeza en Cristo. 

También pienso en la armadura de Dios y cómo en Efesios 6:15 dice que nuestros pies deben estar “calzados con la preparación del evangelio de paz”. En ese contexto, las armaduras romanas estaban hechas de varias capas de cuero e incluso tenían clavos en las suelas que ayudaban a que los soldados caminaran por largas jornadas en terrenos irregulares y tuvieran estabilidad. Además los protegían de pisar trampas o cosas filosas que sus enemigos pudieran poner en el suelo con el objetivo de detenerlos.

De la misma manera, los discípulos de Jesucristo nos esforzamos por establecer nuestros pies en Él, en Su evangelio, el cual brinda paz, nos protege y nos da estabilidad. 

En las escrituras también podemos ver que María, la prima de Lázaro limpió los pies de Jesús con sus lágrimas y con su cabello. De igual manera Sus discípulos en el Libro de Mormón también los lavaron con sus lágrimas. Estar a Sus pies significa humillarnos, lo que Él ha hecho conlleva grandeza y como discípulos, nuestros pies también se vuelven santos cuando en la medida en que podemos, actuamos como Él lo hizo, sacrificándonos como Él por los demás.

Los pies de Cristo que fueron clavados en la cruz debido al amor que Él tiene por nosotros, conservan las cicatrices, a pesar de que Su cuerpo es glorificado y perfecto, porque quiere recordarnos lo que significamos para Él. El élder Holland lo explica: 

«De hecho, en Su cuerpo resucitado y en toda otra forma perfecto, […]l ha optado por mantener las heridas en las manos, los pies y el costado para beneficio de Sus discípulos, como señales, por así decirlo, de que aun los que son perfectos y puros pasan por trances dolorosos.»

Jesús también lavó los pies a sus doce apóstoles y creo que eso es una excelente metáfora de cómo se siente seguir a Jesucristo. En ese tiempo usaban sandalias y los caminos estaban llenos de tierra. Los pies de las personas se ensuciaban muchísimo y de hecho se quitaban el calzado para entrar a casa.  Jesucristo sabe lo sucios que podemos llegar a sentirnos, pero él constantemente nos libera de nuestros pecados con su expiación. Si es que nos arrepentimos, Él, el más grande de todos, el que tiene los pies más limpios, nos lava a nosotros. 

Jesus también le dijo a sus apóstoles que si en un lugar no los recibían ellos podían sacudirse el polvo de los pies ¡Cuánto poder hay en esos pies, incluso para maldecir a otras personas!

Jesús invitó a las personas a que se pusieran de pie y lo siguieran, como a Pablo cuando se cayó del caballo camino a Damasco, a Alma hijo,  o al paralítico a quien también perdonó sus pecados para mostrar Su autoridad. La invitación que les hizo de ponerse en pie y dejar atrás su vida anterior bendijo su vida para siempre y sigue enseñándonos muchísimo miles de años después. 

Jesus tenía además la habilidad de caminar sobre el agua, la cual le confirió a Simón Pedro. Y el pueblo de Moisés cruzó el Mar Rojo sobre tierra seca. De nuevo, pies llenos de fe, un poder más fuerte que las fuerzas del mar.

Todas estas escrituras me hacen pensar en lo benditos que son nuestros pies como misioneros, tanto física como espiritualmente. A lo mejor tenemos dificultades en nuestros cuerpos que afectan nuestros pies, pero espiritualmente estamos con los pies bien puestos en Cristo y eso nos hace muy bendecidos. 

Por último, me conmueve mucho que en varias de estas escrituras se utiliza la palabra “Publicar buenas nuevas” o publicar noticias buenas (significado etimológico de “evangelio”). Y me hace pensar en que yo, la hermana Lima, escribo artículos para la Sala de Prensa de la Iglesia de Jesucristo en su página oficial, con noticias muy buenas como anuncios de lugares para templos, de donaciones de la Iglesia y de palabras de nuestros líderes. 

Recuerdo que la primera vez que, como misionera, vi el Informe Mundial de la Iglesia después de la conferencia general me dieron un montón de ganas de llorar. En especial cuando salió México porque pensé en las cosas maravillosas que la Iglesia hace para bendecir a las personas y me sentí parte de eso. Pensé en los grandes esfuerzos que he hecho por comunicar cosas de nuestra Iglesia en el Departamento de Comunicación en el que estoy sirviendo. Me sentí feliz de saber que yo llevo y público las buenas noticias de la Iglesia. Pensé en que literalmente yo hago ese trabajo, desde entrevistar gente hasta darle al botón de “Publish” (Publicar) en el administrador web.

Esto me hace pensar en lo bendecidos que son mis pies y en general todo mi cuerpo por publicar estas buenas noticias. Tal vez no me tocó enseñar mucho el bautismo durante la misión, como los misioneros de enseñanza, pero me ha tocado cumplir esta escritura de una manera muy literal. Algo que no imaginaba. 

Me siento increíblemente bendecida por la confianza que mi Señor ha depositado en mí para esto, en ser Su escritora. Me maravilla la forma en la que Él incluso me ayudó a moldear mi vida académica para que yo estuviera preparada para estas cosas. Aún me falta muchísimo por aprender y cometo muchísimos errores, además de que no podría estar en donde estoy sin las personas que me han apoyado y confiado en mí, como mis papás o el hermano Gustavo Ramos. Y me siento humilde por tener esta experiencia y por eso, doblemente agradecida de estar aquí. 

Quiero que todas las personas puedan seguir compartiendo el evangelio desde sus esferas de influencia, que a su manera hagan a los demás saber de la bondad de Jesucristo. A veces sólo así, sin decir nada, sólo con actos de amor sincero. Como los misioneros de servicio lo hacemos. Que nuestro gozo, nuestra rectitud y amor enseñe a otros que La Iglesia de Jesucristo es verdadera, que podemos cambiar y ser salvos. Que Él es nuestro amoroso hermano mayor, dispuesto a dar la vida para que podamos redireccionar nuestra vida cuando nos equivocamos. Que nuestro amor publique esas buenas noticias. 

Gracias hermanos Aquino.

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