4 – 10 de diciembre (Semana 30)

La semana empezó de la mejor manera porque fui a recoger un sobre con Marina, la secretaria de la presidencia de Área porque me dijo que tenía una carta para mí. Cuando la abrí no pude evitar sonreir de oreja a oreja, pues era del élder Bednar.

No lo expliqué a detalle pero cuando el élder Bednar vino a México yo le hice una nota de agradecimiento con muchos stickers, en la nota le platicaba que el primer mensaje de la conferencia general que escuché en vivo desde que fui lllamada como misionera de servicio fue el suyo. En su mensaje «En la senda de su deber» el élder Bednar comentaba un mensaje del presidente J. Reuben Clark, quien hablaba de los pioneros del último carromato, quienes caminaron por muchos kilómetros recibiendo todo el polvo de quienes iban delante de ellos y muchos murieron sin que hoy en día sepamos sus nombres. También comentó un mensaje del élder Hunter en el que se dice que en El Libro de Mormón se habla muy bien del capitán Moroni y se reconocen muchas cualidades de él, más adelante dice: «y Helamán y sus hermanos no prestaban menor servicio al pueblo que Moroni «. Helamán y sus hermanos podrían haberse sentido mal de no haber sido tan reconocidos como el Capitán Moroni, pero el mensajde del élder Bednar se centra en eso, aunque no seamos reconocidos por el mundo, o aunque nuestro servicio pase desapercibido por algunos, somos valiosos e importantes para Dios en todo lo que hacemos por la iglesia.

Tomando en cuenta este contexto, le escribí al élder Bednar en esa nota que agradecía su mensaje y que me había inspirado mucho en mi misión de servicio porque las misiones de servicio no eran tan populares o tan reconocidas como las misiones de proselitismo, pero su mensaje me había dado mucha fortaleza al saber que lo que hago es importante para Dios. En la carta también le dije que estabaa prendiendo mucho de él en su visita a México y que yo sabía en mi corazón que él verdaderamente era un apóstol de Jesucristo.

Entonces esta fue la respuesta del élder Bednar:

Fue como un regalo adelantado de cumpleaños y me sentí mucho muy feliz. Me siento muy bendecida de poder tener dos parrafos para mí que me recuerdan cuán importante soy para el Salvador y Su iglesia. Realmente no me esperaba esta respuesta, me sentí muy halagada, validada y amada. No suelo recibir respuestas a las tarjetas, cartas o notas que hago, pero el que él me haya respondido es una muestra de cuánta sensibilidad tiene para con los demás. Y es lindo porque el élder mandó saludos a mi compañera y resulta que justo el día que abrí la carta (el 4 de diciembre) es el cumpleaños de mi compañera, la hermana Gutierrez.

Hablando de otras misioneras bonitas, el lunes también fue el primer día de trabajo de la hermana Rosas en las oficicnas del Área, ella no está en el mismo piso que yo, pero la fui a buscar para que comieramos juntas, quería que ella supiera que era bienvenida y que podía encontrar en mí una amiga. La quise tratar tan bonito como los Searle y el hermano Ramos me trataron a mí en mi primer día en la oficina.

Estuve trabajando en en unos artículos de donaciones de la Iglesia.

El martes me quedé a terminar los artículos en mi casa porque por la tarde fuimos a un devocional para colaboradores de la Iglesia con el élder Ochoa, que fue una experiencia muy linda porque fui con mi papá y mi obispo y pude ver a muchos hermanos que he visto o que me han ayudado en diferentes partes de mi servicio juntos en un solo lugar. La hermana Everett, misionera en la secretaría de la Presidencia de Área preparó un coro muy hermoso y me dio mucho sentimiento verla porque está terminando su misión. Después de las palabras del élder Ochoa, quien se centró en la caridad, tuvimos una cena especial navideña.

Como no pude sentarme con mi equipo (Comunicación), me acomodaron con los hermanos del Centro de Distribución y estuve platicando con ellos. Fue un poco imcómodo cuando trajeron la crema y el plato fuerte porque yo lo rechacé y cuando los hermanos me preguntaron por qué, supieron que yo era vegana. No es algo que me guste compartir cuando recién conozco a alguien por miedo a que me traten diferente, sobre todo en la Iglesia y con personas mayores, pero estos hermanos fueron muy amables conmigo, muy respetuosos y divertidos. Incluso uno de los hermanos con los que me senté tuvo la confianza de contarme algunas pruebas que estaba teniendo en su familia pues su esposa está muy enferma y él y sus hijos tienen que cuidar de ella.

Durante la cena, el élder Montoya propuso una actividad muy interesante con la aplicación de Árbol Familiar para que buscaramos a nuestros familiares cercanos y resulta que un hermano Carlos Prieto, amigo de mi papá, es mi tío Quinto porque su tatara-tatara abuelo es hermano de mi tatara-tatara-tarara abuela. Y es curioso porque ya habíamos platicado hace un tiempo en una actividad que hicimos de plantar árboles y ahí nos había contado que su familia era de Veracruz, del mismo lugar que la familia de mis abuelitos paternos. Este hermano tiene unas hijas gemelas y dijo: «hay que tomarnos una foto porque a mis hijas les va a gustar saber que tienen una prima misionera».

Por la noche del martes tuve mi consejo de distrito y mi estudio de compañerismo y mientras estaba conectad en Zoom hice unas lentejas y un arroz con leche para llevarle a mi amiga la hermana Natt quien es mi maestra y jefa (coordinadora) ahora que soy maestra de Instituto. Mi mamá me acompañó a visitarla y a dejarle esa comida. Me la pasé muy bien con sus hijos: Raquelito y Pablito y tuvimos una platica muy bonita.

El miércoles fue mi cumpleaños y todo fue muy hermoso desde el principio: Mi familia me despertó con las mañanitas y con una caja de regalo:

Mi mamá me había tejido una capita de estambre blanco para que me la llevara al templo, que de todos mi regalos fue el más significativo porque no me lo esperaba en lo absoluto y porque es algo a lo que sé que mi mamá le dedicó mucho tiempo y lo puedo usar al servir en mi misión en la Casa del Señor. También me regalaron un juguete de Harry Potter y mi papá me regaló unos mini washi-tapes, unos post-it´’s y un set de dibujo profesional, que la verdad también me sorpendió muchísimo. Ahora mi diario va a tener también dibujos. Mi hermana Katy me hizo un dibujo de un gato cumpleañero y lo hizo pequeño para que lo pegara en mi diario.

El el CCM el hermano Jonathan también me consintió porque me dejó salir temprano. Yo les lleve arroz con leche porque había hecho demasiado el día anterior.

A la hora de comer me puse un poco triste porque como suele ser, me tocó sentarme sola. Conforme el sentimiento de soledad me rodeaba hice una oración y le pedí al Padre que alguien se sentara conmigo para que yo no me sientiera sola el día de mi cumpleaños y que si así era, que bendijera mucho la vida de esa persona. Durante más o menos venticinco minutos estuve comiendo sin que nadie se me acercara y aunque yo les sonreía muchos no me sonreían de vuelta. Pero cundo fui por mi postre, que fue una paleta de hielo, un grupo de misioneros se sentó en la misma mesa en donde yo estaba, Fue lindo porque yo conocía a uno de ellos porque era uno de los misioneros de Filipinas que había tenido una reunión con la embajadora durante la visita con el élder Bendar. Le dijde que era curioso que en el día más frío nos dieran paletas de hielo de postre y comenzamos a platicar, curiosamente él se acordaba un poco de mí. Después también su compañero platicó un poco conmigo y me hicieorn muchas preguntas de la misión de servicio como por 20 minutos. Me sentí feliz.

Cuando llegué a mi casa, Mamá, Katy, Lalo y Charly, la prometida de Lalo, me habían decorado el comedir de la casa. Katy me estaba preparando un pastel de ranitas que yo había visto en Pinterest hace meses y le había pedido que me lo hiciera en mi cumpleaños.

Le ayudamos a Katy a terminar de decorar el pastel y siento que quedó muy tierno, bonito y chistoso a la vez. Las ranas eran cada uno de nosotros.

Me cantaron las mañanitas, comí un trozote de pastel y luego fuimos por un helado vegano a la misma heladería vegana en donde habíamos festejado mi cumpleaños el año pasado.

Primero pedí pruebas d etodos los que pude hasta que me dio pena y luego pedí un helado enorme con tres bolas, una de pan de plátano, una de sabor unicornio (chocolate blanco con mora azul) y uno de brownie. Lo que más me gustó fue lo mismo que más me gustó el año pasado, poder compartirnos de nuestros helados entre todos. Cuando vamos a una heladería no-vegana generalmente no acepto que mis papás o mis hermanos me conviden de sus helados porque tienen leche, pero así es super lindo porque no me siento diferente a ellos o limitada en los sabores que puedo comer.

Y también fuimos a la misma librería «Cafebrería el Péndulo» a ver libros hasta que me dolieran los ojos (y se acabara el tiempo del parquímetro)

Ahí en Polanco también había una instalción navideña de Carolina Herrera y me tomé esta foto muy apropiada para el día, pues desde hace años, cuando mi mamá me canta «Las Mañanitas» dice «el día que tu naciste, nacieron las nochebuenas»

La verdad me sentí profundamente valorada y amada en mi cumpleaños, recibí muchas felicitaciones por mensaje de personas que quiero mucho. Ya quiero que sea otra vez, pero no quiero ser un año más vieja.

El jueves que fui al templo etaba muy cansada y me tocó estar ne la oficina de novias como acompañante de atención personalizada de una hermana que entraba por primera vez a hacer sus convenios personales.

Por la tarde, mi amiga Dayane, la esposa del obispo me pidió que la compañara a visitar a una hermana mayor del Barrio, la hermana Cuquita y a ella le dio mucho gusto verme. Le llevé una rebanada de pastel y le ayudamos a acomodar algunas cosas de navidad que no podía poner ella. Dayane le ayudó a poder la tele en su habitación.

El viernes no fui al CRIT :/. Sentía mucha carga mental por todas las cosas que estaba haciendo esa semana y por todas las cosas que me faltaban por hacer, así que después de mi corta y última clase de instituto, con mi alumna Xime, me puse a limpiar mi cuarto en busca de un poco de paz mental y, la verdad, me ayudó a sentirme mejor. Después me acordé que ese día había sido la fiesta para los voluntarios (y los misioneros no podemos ir a fiestas como tal) así que, quién sabe, tal vez al quedarme en casa hice lo correcto sin darme cuenta. Aunque estoy casi segura de que la fiesta en el CRIT, tomando en cuenta el tipo de personas y ambiente que tienen, también hubiera sido «missionary-friendly».

Por la noche fui a una actividad a la capilla en donde el coro se presentaría frente al edificio para invitar a personas en la calle a apasar a la iglesia, conocerla y tomar un ponche con nosotros. Para esto, mi hermana había preparado al coro del barrio, sin embargo, ese día lelgamos temprano para un último ensayo antes de la presentación. Al terminar el ensayo, mi amiga, la hermana Dayane, esposa del obispo, me había traido una gelatina para que me cantaran las mañanitas. Y muy alegre me dijo «es de coco y fresa, sin lácteos para que la pueda comer». Yo me sentí terriblemente avergonzada por dentro y le dije «Hermana, es que los veganos tampoco comemos grenetina». Nos reímos juntas y la compartí con todos y pasamos un momento muy bonito juntos en los que yo me sentí muy amada por los hermanos del coro.

Nuestra presentación salió super bonita.

El sábado por la mañana tuve otra presentación de coro de navidad, pero ahora con los misioneros de servicio d elas misiones de la CDMX. Para mi sorpresa hacía un buen de calor y yo traía mi abrigo. Se me quemaron las piernas y le dije a mi mamá (Ya soy toda una misionera, con los pies de duvalín)

Entonamos dos villancicos con lengua de señas (yo sólo seguía a la hermana Sánchez) y fue muy hermoso porque mis papás, Katy, mi tía Sandy y Gaby Paredes me fueron a ver. Después, la hermana Martinez, líder de la misión Norte, nos dio dulces. Al terminar, fuimos a desayunar con mi tía Sandy.

Por la tarde fui a la casa de mi amiga Silvana a nuestra tradicional cena circular navideña, que mi grupo de amigos de la prepa (El Círculo) hacemos cada año. Nos la pasamos muy bien platicando y tratamos de jugar un juego llamado Unstable Unicorns, pero como platicabamos demasiado nunca pudimos jugar y temrinamos jugando Hedbanz de Harry Potter. Mis amigos comieron KFC y yo pdí sushi de Uber Eats.

Nos tomamos algunas fotos y compartimos regalos de intercambio y de intercambio de Broma, mi amiga Dany me dio el vaso de Harry Potter más bonito del mundo y a mí me tocó darle a Erick y le compré una taza de Studios Ghibli. Me encanta reunirme con el Círculo porque aunque nos vemos una vez al año es como si siguiéramos en la prepa, es muy hermoso. Además somos muy sanos, cuando nos juntamos, tomamos Matinellis, que es un jugo espumoso de manzana sin alcohol y practicamente platicamos y jugamos juegos de mesa.

Para regresar a casa, los papás de mi amiga Sandy, la de la foto anterior, pasaron nos dieron un ride a Erick y a mí a mi casa porque mis papás estaban en el Concierto de Mijares, el regalo sorpresa de mi papá para mi mamá por su cumpleaños. De mi casa, Erick ya se fue a la suya porque le queda cerca.

El domingo por la tarde tenía un devocional para misioneros de servicio con el élder Ochoa pero mi mamá me pidió que me quedara para acompañarla en su cumpleaños, a lo que obvio dije que sí y fuimos a comer a un restaurante llamado San Lucas que es buffet de (principalmente) mariscos. Yo llevé mi comida aparte en un tupper lol. Mi hermano César y su esposa vinieron también.

Luego fuimos a la casa a partir un pastel para mi mam y a decirle algunas palabras. Este es el primer cumpleaños que mi mamá pasa sin sus padres y yo quería que ella se sintiera amada. Le regalé un dibujo que hice de ella en el templo, con los lápices que me regaló mi papá. Mi mamá es una persona con mucho amor hacia los demás y me siento afortunada de tenerla en mi vida.

Tuve una semana llena de momentos muy bonitos.

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